A S.M. Rey Felipe VI, jefe del estado español y jefe supremo del ejercito

Quiero iniciar este trabajo haciéndome la siguiente pregunta, ¿Esta obrando nuestro Rey como debiera ante los acontecimientos que se vienen dando España en estos últimos meses, -la rebelión de Cataluña, la exhumación del General Francisco Franco, yéndose a Japón y Corea, y últimamente las Elecciones Generales del 10N, viajando a primera hora del lunes día 11 a Cuba, un país gobernado por un dictador-comunista para mayor inri, permitiendo que Pedro Sánchez haga y deshaga a su santa voluntad a sus espaldas como son estos –preacuerdos-, con Podemos la extrema izquierda radical, surgida en el seno del chavismo –más cruento-, viajaran SS.MM., a Venezuela también si se lo -impone el gobierno- de momento en funciones?, decir lamentándolo mucho que todo es posible, y que muchos españoles de –bien- no dudamos que esto ocurra.

Como manifestó no hace mucho tiempo su augusto padre Rey Emérito don Juan Carlos I, “-fui rey fue porque Franco así lo quiso-“, de donde se deduce que V.M., es Rey actualmente por ese otorgamiento que el Jefe del Estado le concedió a Vuestro padre en el Parlamento Español estando presente los –padres de la patria-, el 22 de julio de 1969 que en aquellos años se denominaban Procuradores en Cortes., donde habían militares de alto rango, falangistas, altos cargos de la iglesia, civiles de constatada prosapia, amparándose en la Ley de Sucesión concediéndole el título de “-Príncipe de España-“, basándose en la Ley de Sucesión dela Jefatura del Estado de 1947 que entró en vigor el 26 de julio de 1947.

Su Majestad don Felipe VI Rey de España, es también el Jefe del Estado, así como el Jefe Supremo de los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire, siendo así porque no actúa como tal en todos esto contubernios que se vienen produciendo últimamente en España, donde unos separatistas catalanes jugando a emular a la ETA de sus peores tiempo, fabrican explosivos con el objeto de atentar contra las instituciones gubernamentales, la Guardia Civil, la Policía Nacional y lo que es peor contra la inocente ciudadanía.

Quiso el Tribunal Supremo acusar y sentenciar a los catalanes responsables de referéndum del 1 de octubre de 2017, a –sedición, prevaricación-, cuando el delito que habían cometido era el de –rebelión, prevaricación, alzamiento, utilización improcedente de fondos públicos con el fin de romper la unidad de España, -patria común e indivisible de todos los españoles- (Art. 02 de C. E.), atentando contra lo que dice el Derecho Penal y la Constitución Española, donde la Justicia Española hizo ese –paripé-, desoyendo a la ciudadanía y a la Fiscalía que le pedíamos que los condenaran por –rebelión-, cuyas penas son más altas que las le son propias al delito de –sedición-

A su egregio abuelo Don Juan de Borbón, Conde de Barcelona, a pesar de las distintas reuniones que llevaron a cabo, incluso en el yate Azor, y la correspondencia epistolar que mantuvieron durante algún tiempo, el Generalísimo jamás le insinuó la posibilidad de ser coronado como Rey de España siendo el heredero del Rey Alfonso XIII, fueron muchas las cosas que se alegaron al respecto que imposibilitaron que esto fuera así.

Ante la impostura inadecuada y malsana que se vive en Cataluña, donde destaca la violencia de los CDR y del denominado –Tsunami- todas destinadas a romper la unidad de España, procede la aplicación del Artículo 116 de la Constitución, donde se cita de manera clara y concisa, los estados de alarma, de excepción y el de sitio, cuando sea necesaria su aplicación con el fin de solventar estos procesos separatistas y rupturistas, y otros donde se pongan en riesgo los valores propios de los españoles como son el Estado de Derecho, su supervivencia y otras situaciones que se consideren lesivas para los intereses de nuestra querida y estimada patria, y para los que en ella habitamos.

En Pedro Sánchez como político se da una circunstancia muy especial que es considerado como un –mutante- sus cromosomas que han surgido por mutación de otro preexistente, lo hacen cambiar sistemáticamente, y en el intervalo de pocos días de discurso. En un mitin celebrado en Barcelona el día 4 de los corrientes manifestó, que iba a cambiar el Código Penal, con el objeto de no permitir que se volvieran a dar esos referéndum separatistas, sin embargo últimamente ese discurso lo ha cambiado radicalmente, y habla de dialogar llegando, a acuerdos que haga que los separatistas cambien la forma violenta de actuar y se sienten a negociar, es evidente que busca el apoyo de los insurgentes catalanes para le voten en la investidura.

Los discursos de Sánchez son vacuos careciendo de contenidos, además son -ininteligibles-, ya que quiere hablar tan de prisa que no se le entiende lo que dice, su oratoria es inicua y falsaria, utilizando siempre la demagogia más –repelente- e inconsecuente, lo que lo lleva a mentir de forma escatológica, algo que lo inhabilita para ocupar el sillón presidencial de nuestro gran país al que esta llevando si su –Majestad- no interviene, que sería lo lógico al más execrable caos que pueda existir.

Es evidente que España no merece tener un gobierno de este talante –sociocomunista-, máxime si sus lideres están apoyados por separatistas radicales, pro etarras y asesinos –Bildu con Arnaldo Otegui en primera línea-, ácratas y otros especímenes donde convergen el desmembramiento de nuestra amada España, -como digo siempre si alguien no lo remedia-, con lo fácil que es aplicar ya, sin más dilación el artículo 116 de la Constitución aplicando uno de sus supuestos estados -de sitio, de excepción y de alarma, como ya ocurriera en el año 1909, cuando los catalanes optaron por salir a la calle violentamente en la conocida por la Semana Trágica, que el Capitán General de la Región, el General de Santiago impuso el –estado de guerra- acabando con esta trama rápidamente.

Este trabajo no tiene la intención de menospreciar la figura del Rey Felipe VI, todo lo contrario, se trata de ROGARLE una vez más que intervenga aplicando los derechos que le son inherentes como Jefe del Estado que le da la Constitución Española, que sancionó en el Palacio de las Cortes su Augusto padre don Juan Carlos I Rey de España, el veintisiete de diciembre de mil novecientos setenta y ocho, junto a don Antonio Hernández Gil, Presidente de las Cortes, don Fernando Alvarez de Miranda y Torres, Presidente del Congreso de los Diputados y don Antonio Fontán Pérez, Presidente del Senado.

Con mis respetos más considerados para S.M. Don Felipe VI de Borbón y Grecia Rey de España por la Gracia de Dios Nuestro Señor.

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