Absurdo e irreverente

Con todo lo que esta ocurriendo en España donde la delincuencia aumenta en “proyección geométrica”, propiciada en la mayoría casos por los –migrantes- entrados en nuestro país legalmente algunos y “muchos”, posiblemente la mayor parte ilegalmente, mediante el asalto de las vallas puestas en Melilla, usando para entrar en el territorio español la violencia, vulnerando así el derecho internacional, y el respeto que determina la legalidad que rigen los limites y las fronteras, que deben existir entre los estados soberanos.

Como se podrá observar este trabajo lo titulo “Absurdo e irreverente” (cuanto se esta haciendo para evitar este éxodo desde mi punto de vista se puede definir con estas dos palabras), ya que el entendimiento entre los gobiernos español y alauita en estos temas no son los adecuados, espero que algún día por el bien de todos, estos acuerdos lleguen a cuajar, donde se imponga la más estricta realidad, y no estos vaivenes de ida y vuelta, que cada vez complican más la situación existente, donde la formalidad, el rigor e incluso la seriedad se imponga y se acabe con esta migración, que tantas muertes esta ocasionando.

Lo que esta ocurriendo en Melilla, además de una invasión en toda regla tiene un problema –añadido-, que es el comportamiento violento de estos migrantes, atacando de forma –inmisericorde-, a los miembros de la Guardia Civil, que tienen la misión de vigilar la frontera de España en esa zona, algunos de los cuales han sufrido heridas de consideración, así como también –la humillación- profesional que supone, al no poder atajar esas oleadas de indocumentados que entran a través de la frontera melillense.

Es posible que la arribada de tantos migrantes, que huyen de la hambruna y de las guerras triviales que se están desarrollando en sus países de origen, puedan ser justificadas, pero lo que no se puede permitir es ese comportamiento –prepotente-, que algunos acreditan, exigiendo un trato especial para atajar sus problemas, escapándose de los centros de refugiados donde se encuentran viviendo, donde son atendidos a cuerpo de rey, algo que genera una enorme inseguridad entre los que habitamos en los pueblos y ciudades próximos a esos centros, ya que algunos de los huidos toman el camino más fácil el de la –delincuencia-, como estamos observando cada día.

Es factible que estos –infelices- desnutridos y en algunos casos enfermos, porten –patologías erradicadas- de la mayoría de los países donde pretenden instalarse en Europa, lo que lógicamente pone en riesgo a las personas que acuden en su ayuda, sean los propios miembros de la Benemérita o de las instituciones que acuden a socorrerlos desde el primer momento a pie de playa, especialmente la Cruz Roja, u
otras organizaciones de similares características, sean típicamente humanitarias o sanitarias, que se exponen a contraer este tipo de enfermedades que son –infecciosas-, y por consiguiente se transmiten por contacto e incluso por respirar el mismo aire que ellos –expulsan-.

A nadie se le esconde que la mayoría de los migrantes que arriban a nuestras costas a bordo de burdas embarcaciones, -cayucos, pateras y otras de diminutas medidas de eslora y manga, lo que navegar en las mismas se hace altamente peligroso, motivados en algunos casos por el estado del mar, sin embargo se arriesgan buscando una vida mejor, miles han perdido la vida y la seguirán perdiendo, sino no se pone coto a tanta infamia en los países de origen-.

Sin embargo estos individuos que huyen de la hambruna y las guerras triviales que existen en sus países de origen abandonan los mismos, sin pensar el enorme riesgo que corren, teniendo que pagarles a los patrones de las embarcaciones donde pretenden viajar, grandes cantidades de dinero, que a veces no tienen, adquiriendo unos compromisos con estos indeseables que obligan a las mujeres incluso a prostituirse convirtiéndose así en los –proxenetas del siglo XXI-.

Hasta hace pocos años existían dos tipos de migrantes, los marroquíes y los subsaharianos- que procedían del África negra, países considerados tercermundistas, Ghana, Congo, Mali, Senegal, Burquina Fascio, Angola, que huían de los conflictos bélicos existentes en sus países.

Actualmente se ha incorporado el procedente de la Europa del este, donde los cambios de regímenes políticos los hace abandonar sus países, donde hacer una vida normal es imposible, búlgaros, rumanos, kosovares, albanos, conforman una “patulea de mescolanza de razas y creencias, que si no consiguen mejorar sus vidas se dedican a –robar, violar, asesinar en algunos casos, ya que se trata en su mayoría de ex militares, mercenarios muy bien preparados, que se convierten en sicarios de los más poderosos –capos- que habitan en nuestro país”.

En su navegación por el mediterráneo, se encuentran con libios, argelinos, tunecinos, que proceden de estos países –musulmanes-, que al igual que los europeos citados, buscan en Europa “eldorado”, o tierra de promisión, donde piensan que van a encontrar esa mejoría que tanto les ilusiona, de no ser así se convierten en unos verdaderos –delincuentes como ya he dicho-, que asaltan viviendas incluso utilizando la –patada en la puerta-, como estamos comprobando últimamente.

No soy racista ni xenófobo todos lo contrario, me considero una persona –caritativa-, algo que he demostrado durante toda mi vida ayudándoles a los más necesitados, pero las cosas han cambiado sistemáticamente, la actuación delictiva de todos estos migrantes, -existiendo excepciones sin duda-, nos ha hecho adoptar unas posiciones bastantes más –radicales-, ya que la mayoría de los delitos que se cometen con tanta profusión, donde se violan nuestras Leyes, son cometidos por los migrantes, y defendernos de ellos por nuestra cuenta, nos puede significar que seamos acusados de un delito –inexistente-, y privados de libertad-, cuando lo único que hemos hecho –es defender nuestros intereses y los de nuestras familias-.

Después de todo lo expuesto a modo de –exordio o proemio-, permítaseme entrar de lleno en el tema que quiero tratar. No es mi intención –Dios me libre-, de poner en tela de juicio la honorabilidad de las personas que cumpliendo los protocolos, tienen que recibir en sus despachos oficiales, a los representantes de algunos países de nuestro entorno, como los diplomáticos que ejercen de embajadores o cónsules etcétera.

Hace unos días nuestra alcaldesa, Doña Concepción Narváez Vega, recibió en las oficinas municipales al Cónsul General del Reino de Marruecos, señor Ahmed Moussa, como era su deber y obligación, por así estimarlo y ordenarlo como ya he dicho –los protocolos vigentes, así como también por las relaciones de buena vecindad que deben existir-.

No obstante quiero destacar llanamente, que parte de lo manifestado por el señor Cónsul, -no me gustó en absoluto-, especialmente lo de “coordinar objetivos”, algo difícil de acometer dada la situación que está generado tanto migrante, donde muchos de los marroquís que habitan en España están inmersos en una serie delitos –graves- donde prima la violación de menores, amen de otros conocidos por cuantos habitamos en España, posiblemente el más perjudicial y violento el “-yihadismo-“, que tantas muertes esta causando en nuestros países amigos y en el nuestro propio como ocurrió el 11M del 2004, cuyo principal -nexo de unión- es pertenecer y creer en un mismo ideal el “europeísmo”, que venimos compartiendo desde hace muchos años.

Muchos embajadores y cónsules han tratado de -limar asperezas-, pero hay cosas que indiscutiblemente se hacen imposibles de aceptar. Según manifiesta el señor Moussa, en el término municipal de San Bartolomé de Tirajana habitan 1.063 individuos nacidos en el reino de Marruecos, 618 varones y 445 mujeres, algo que se me –antoja- dubitable. Es posible que los que están censados se ajusten a la cantidad citada, pero si observamos en nuestro alrededor cotidianamente la cantidad de estas personas que están circulando por nuestras calles y plazas, la cuenta no sale, lo que hace que creamos que los oriundos del reino –alauita- en nuestro municipio sea bastante más numeroso.

De donde parten la mayoría de las embarcaciones que atraviesan el mediterráneo, arribando a nuestras costas, -inician sus rutas navales en las playas ubicadas al norte de ese país, sin embargo las autoridades no se implican en evitar este éxodo-, que esta causando miles de muertes, así como graves problemas en nuestra amada España, por eso mi forma de aceptar este término expuesto por el Cónsul señor Moussa, de “coordinar objetivos” lo aceptó con cierto –escepticismo-, amparándome para ello en las teorías del filósofo griego Pirrón de Elís (-365 a -275 a C), conocidas como el –pirronismo-.

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