Bochornosas preguntas de políticos

Cada día resulta más evidente, a la vez que bochornoso, la muy mejorable calidad humana y parlamentaria de muchos de los que se hacen llamar nuestros representantes, por más que nos resulten perfectos desconocidos. Están ahí por haber sido incluidos en una lista electoral de partido, ya que el sistema nos impide elegir a quienes queremos que nos represente, de forma tan libre y personal como elegimos a nuestro peluquero, lechero o abogado, si llega el caso. Y para más INRI, dicen los expertos, se suele votar más contra alguien o contra un partido considerado desagradable, que por apoyar al votado. Juan Español remata con un punto de injusticia, ¡son todos iguales!

Es también del todo cierto que las preguntas dirigidas al gobierno en las sesiones de control, no suelen ser respondidas con el rigor y la veracidad que serían necesarias. Un diputado o senador pregunta o acusa de algo al Gobierno, un ministro le responde con una negación o una larga cambiada. Es obvio que uno de los dos miente, o los dos, pero ahí queda la cosa sin consecuencias.

Con demasiada frecuencia se observa que los políticos parecen vivir en otro mundo, muy alejado de las preocupaciones y ocupaciones de los ciudadanos. Por eso los de Podemos les llamaban casta, hasta que le han cogido el gusto al roce de las moquetas y al boato oficial. Como dice el refrán “quien nunca fue cosa y cosa se hace, cuando ya es cosa, ¡qué cosas hace”.

Como muestra de preguntas con gracejo, aunque maldita gracia nos hace a quienes les pagamos el sueldo, se pueden poner muchos ejemplos sacados de los diarios de sesiones. Es el caso del diputado Carlos Floriano, de profesión político desde su ingreso en las Nuevas (de)Generaciones del PP, que pregunta formalmente al Ejecutivo si las gafas de sol que llevaba Pedro Sánchez dentro del helicóptero que le trasladó desde la Moncloa a la base de Torrejón de Ardoz el pasado 24 de junio, eran graduadas. Sin duda cuestión de gran trascendencia para el que pudo ser ministro.

Hay veces que la pregunta debe ser contextualizada, por más que resulte impropia de un lugar que no sea el bar del las Cortes. Es el caso del senador de Compromis, Carles Mulet, que inquirió: “¿Qué protocolos tiene adoptados el Gobierno ante la posibilidad de un apocalipsis zombi?”. Los dos enlaces al final explican la pregunta y la hilarante respuesta, muy rajoyesca, por cierto.

“¿Comparte el Gobierno la opinión del autor sobre que la manzana de Adán y Eva debió ser un albaricoquero, un naranjo amargo, un pomelo o un membrillero, ya que el manzano no es originario de Palestina ni parece que exista asilvestrado en sus montes?”. Por esta tan profunda como extravagante pregunta de Laia Ortiz, diputada de Izquierda Plural, fue distinguida por la prensa como la parlamentaria más ingeniosa de España.

A Zapatero le tocó también responder a preguntas peculiares, forma elegante de decir desafortunadas o simplemente imbéciles, como “¿qué reflexiones personales han llevado al presidente de España a concluir que el Gobierno de España debe de ser llamado Gobierno de España?”. El autor de esta sesuda reflexión, parto realizado en el 2007, fue Pío García-Escudero.

No estaría mal, si es que ya no existe, que se editara un libro jacarandoso con las ocurrencias de nuestras carísimas señorías, en el sentido económico del término más que en el afectivo…

Pregunta y respuesta sobre las previsiones gubernamentales para un apocalipsis zombi:
http://senat.compromis.net/files/2017/04/pregunta-apocalipsi.pdf
http://senat.compromis.net/files/2017/04/resposta-apocalipsi.pdf

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