“Canarias y el riesgo de exclusión social”

Que el –riesgo de exclusión social en Canarias sea el más alto de España con un 39%-, no nos debe coger de sorpresa, es algo que se venía venir, la –incuria- de nuestros políticos alcanzan tal magnitud, que tanto en el gobierno regional, cabildos y ayuntamientos (salvo excepciones), no hay nadie de los que forman los grupos de gobiernos, que sepan discernir sobre lo que es bueno para las islas, y lo que no lo es, al menos en términos económicos y sociales, y lo único que hacen es tirarse los –trastos- a la cara.

El archipiélago canario como, -región ultra periférica- (RUP), con una lejanía de casi 650 kilómetros del viejo continente al que pertenecemos políticamente, tomando como referencia los puertos de Cádiz o Algeciras, -merecemos un respeto-.

Los gobernantes canarios no han sabido conjugar ante los dirigentes radicados en Madrid, las políticas que necesitamos en estas –ínsulas- para poder subsistir –decentemente-, no permitiendo que se limiten a -darnos las migajas o las sobras de lo que se utiliza en otras regiones consideradas con más enjundia que la nuestra-, sin que sepamos donde radican esas diferencias sociales, sin es que existen, ya que nadie con más o menos –seso-, ha tenido la gentileza –por no decir la vergüenza-, de aclararnos donde radica la verdadera realidad, del porque los canarios seamos dentro de España, ciudadanos catalogados de segunda, y en algunos casos hasta de tercera.

Turísticamente hablando somos superiores al resto de las regiones que practican este tipo de negocios, superados por un corto margen de beneficios por los mallorquines (¿?).

Hasta cierto punto se considera un sofisma, que nos traten desde Madrid como nos tratan, ya que los argumentos por los que nos condenan al ostracismo son falaces, intentando así confundirnos a todos los que habitamos aquí, y a los que nos visitan. Canarias dado su liderazgo en la industria turística paga al Estado, bastantes más impuestos que muchas regiones que son consideradas superiores a la nuestra sin que existan motivos que lo justifiquen.

El renuente comportamiento de los políticos, ignorando los problemas que nos aquejan desde tiempos pretéritos, y que desgraciadamente en Canarias siguen vigentes, son obviados sistemáticamente desde quienes gobiernan a nivel nacional, los gobernantes de nuestra región no han tenido la valentía, de exigir con la contundencia debida las necesidades que nos aquejan, y lamentablemente, así nos va.

La caída del turismo ha generado que el paro se haya incrementado en Canarias en un porcentaje considerable, la economía de las islas desde los años sesenta del pasado siglo, ha tenido como referencia al –turismo- tanto internacional como nacional, los alemanes se han ido retirando al igual que sucede con los que venían de otros países europeos, sin embargo los ingleses a pesar del BREXIT siguen fieles, manteniendo a las islas como destino preferido para pasar sus vacaciones invernales, al igual que los nórdicos, suecos, noruegos, finlandeses, daneses, que huyen de las inclemencias propias de su meteorología, pero esas arribadas masivas a las islas, ya no tienen los contenidos que hasta no hace mucho tiempo observábamos con satisfacción, la proyección de aquellos años ya no es la misma.

Los países del norte de África que lindan con el mediterráneo, Túnez, Argelia, Libia, Egipto, Turquia, que turísticamente hablando eran nuestros mayores competidores, sufrieron en estos últimos años una crisis belicista, que impedía que los turistas, -que buscan en sus desplazamientos vacacionales, especialmente paz y tranquilidad-, adjuraran de visitar estos países citados donde la inseguridad era más que notoria, la violencia desatada, los atentados, etcétera, era el pan de cada día, lo que hizo que vieran en Canarias la panacea como destino, donde aparte de ofrecerles nuestro clima y nuestras playas, le ofertábamos esa paz y tranquilidad que buscaban.

Si leemos los textos que publican los eminentes economistas, nos damos cuenta, que el cambio ocurrido nos están haciendo mucho daño, el turismo principal fuente de riqueza de las islas ha ido –decayendo-. La premisa tan ilustrativa, -de que todo lo que tiene principio tiene fin-, nos hace pensar seriamente en lo puede ocurrir a no tan largo plazo, no obstante muchos empresarios que se han enriquecido gracias al turismo, no tiran la toalla y siguen construyendo nuevos hoteles, bungalows y apartamentos, sin mirar hacía el futuro, que desde mi punto de vista y desgraciadamente no esta nada claro.

No es mi intención pecar de –agorero- todo lo contrario, me gustaría que la tesitura turística se mantuviera en términos –geométricos-, o sea que su proyección fuera a más, y que estas -nubecillas de infortunio-, que nos amenazan se disiparan para que la prosperidad, de nuestra industria turística no perdiera ese –sino-, que ha mantenido durante todos estos años de bonanza.

Es evidente que -la exclusión social existe en Canarias-, especialmente en Las Palmas, son muchos los mendigos y pedigüeños que se ven por las esquinas de la ciudad más cosmopolita de Canarias, pero la mayoría de estas personas no son españolas, abundan los marroquíes, los subsaharianos, los sudamericanos, gente del este de Europa, que están pasando hambre, y lo que es más grave no tienen donde vivir, y las autoridades españolas no se conciencian que las –migraciones- hay que pararlas, no permitiendo estas llegadas masivas de todos estos infelices, que me da la sensación que no viven tal mal en sus países de origen, ya que la gran mayoría que llegan en pateras, u otro tipo de embarcaciones poseen teléfonos móviles de las –marcas- caras del mercado.

Mientras el 39% de los canarios viven en riesgo de exclusión, los ayuntamientos se permiten el lujo de gastar cuantiosas fortunas, como esta ocurriendo en de Las Palmas, -con la metro guagua y la onda atlántica-, algo que según la mayoría de los habitantes de la capital rechazan por estimar que carecen de –utilidad-, no obstante Augusto Hidalgo y sus acólitos, siguen empecinados en llevar ambos proyectos adelante, obviando los graves problemas que sufre una gran parte de sus habitantes al no disponer de lo mas –esencial- para poder subsistir honradamente.

Los políticos que rigen los designios de nuestras instituciones son siempre los mismos, donde algunos llevan en el –postillón- desde que se inició la democracia, practicando la política con la misma inconsciencia con que se iniciaron en ella, ya que no se han –reciclado-, con el fin de serles más útiles a la sociedad, -leyendo aunque, sea los textos que habilitan el conocimiento practico de tan controvertida ciencia arte-, que desconocen desde que se imbuyeron en la misma, buscando más la rentabilidad que la misma les genera, que hacer por el pueblo lo que debieran, como es no permitir que pasen hambre, y tenga como mínimo una vivienda digna.

Los economistas más expertos a nivel mundial vienen anunciando desde hace algún tiempo que se acerca una nueva –recesión-, que según sus criterios las connotaciones que revisten a la misma va ha ser bastante más –profunda- que la anterior, los países más civilizados y poderosos que España, caso de EE.UU, Alemania, Canadá, Australia, vienen trabajando desde hace algún tiempo con el objeto de –minimizar- el impacto económico que la misma pueda producir, sin embargo en España los –prebostes- que rigen esta ciencia matemática, no se han dado ni por enterados de esta –inminente-, fenómeno, que nos puede llevar a la bancarrota como ya ocurriera, y siguen gastando el dinero a manos llenas, son tan –lerdos-, que no piensan en el daño que la misma le pueda hacer a los pobres, y a los excluidos socialmente que son los más débiles y vulnerables.

Como ellos siguen percibiendo sus lustrosos emolumentos y abasteciéndose del –pesebre- instalado al efecto-, no les importa que el pueblo –llano- sufra, donde hasta los ministros de las área de Economía y Hacienda, cínicamente rechazan la proximidad de esa recesión que se acerca cada día más, que ya se evidencia, en las clases más bajas de cuantas habitan en nuestro país, que pierden a pasos agigantados su escaso poder adquisitivo, lo que ineludiblemente hará que esa exclusión social del 39% en Canarias, se convierta en un 50 o 60%.

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