Comunicación y educación

La comunicación es una habilidad muy importante que debe desarrollarse en todo el ámbito educativo y no sólo en el aula de clases. Los profesores de cualquier nivel educativo deben establecer los medios para comunicarse de forma eficiente con los alumnos y los padres, así como entre profesores y el equipo directivo. Es importante no olvidar que la labor principal de un docente es con los alumnos, por lo que hay que demostrar que siempre se está dispuesto a escuchar sus necesidades. También hay que tener en cuenta la importancia de la retroalimentación para mejorar las actividades en clase, por lo que habrá que establecer una forma correcta para que los alumnos escuchen y lograr unas relaciones entables con ellos y generar así más confianza.

Debe establecerse reuniones frecuentes con los padres o tutores ya que es importante conocerlos. Si no se pueden tener personalmente, hay que utilizar la tecnología para establecer la comunicación. Una comunicación que también debe ser en dos vías: por un lado generar el interés para que ellos se preocupen por el desarrollo de sus hijos en la escuela y, por otro, asegurar que esta comunicación siempre sea en beneficio de sus hijos o tutelados.

La comunicación entre profesores no debe limitarse simplemente a estar en la sala del profesorado y compartir las quejas de los alumnos. Es necesario establecer una comunicación real con los compañeros que puede beneficiar en muchos aspectos tales como involucrarse en otras clases, apoyarse y mejorar los temas que se enseñan, así como aprender nuevas técnicas de enseñanza. Unificar talentos no sólo funciona con los alumnos, el trabajo colaborativo también se debe dar entre profesores. En la mayoría de las instituciones educativas, se deja notar con claridad la ausencia de comunicación entre docente y alumno por el hecho de seguir trabajando con estructuras conductistas; a pesar de recibir capacitaciones acerca de nuevas modelos de trabajo, es decir aprendizajes significativos. Se observa claramente en las aulas ese modelo verticalista, en la que el actor principal es sólo el profesorado no dejando espacio para que los alumnos expresen lo que sienten.

De una vez por todas debemos romper estos esquemas y dejar que los alumnos sean los protagonistas de sus propios aprendizajes. Hay que dejar que los educandos y los educadores sean actores de una comunicación fluida y adecuada, expresando todo lo que se piense y se sienta, de esta manera no solamente se logra una buena relación, sino que también incrementan la autoestima. Hay que brindar un espacio adecuado de comunicación, de manera que el trabajo pedagógico constituya un intercambio de conocimientos, participativo, motivador y dinámico; no un simple paso de información de un lado a otro, propiciando en el alumnado la posibilidad de pensar y de esta manera poder crear, descubrir y mostrar sus resultados. Se trata de compartir con ellos el tiempo de presentación de un tema, utilizando técnicas de comunicación distintas acordes con la realidad que rodea a ese alumnado, en lugar de ver como algo dañino el uso de esas nuevas tecnologías.

Comunicación y enseñanza son parte de una misma e indivisible realidad. Enseñar siempre es comunicar. La comunicación y sus medios se imbrican en todo currículo educativo y hay que tener en cuenta que la acción pedagógica ocurre en un ambiente y en un espacio específico y con un tiempo asignado. Los actuales cambios tecnológicos han venido impactando el proceso docente, apareciendo con mayor fuerza la interactividad del educando, lo que implica una acción mutua y simultánea por parte de dos participantes, que pueden, pero no necesariamente deben, perseguir un fin común.

Para mejorar la comunicación entre los docentes y los alumnos, es imprescindible que los docentes tengan claro la importancia de saber comunicar. Pero no bastaría con el conocimiento profundo de estas cuestiones teóricamente, sino que se hace más importante aún el dominio práctico de las técnicas de comunicación para poderse comunicar con los alumnos y con los que les rodean de forma adecuada. Ello implicaría en los docentes desarrollar estrategias adecuadas para lograr un intercambio de ideas, asimismo, es necesario conseguir que cada individuo aprenda primero a pensar y luego a comunicar sus ideas.

Si bien es cierto, que hoy en día se habla de una comunicación abierta en todas las dimensiones en las escuelas y colegios, sin embargo esto no se plasma aún todavía, ya que sigue aún la influencia por el modelo conductista, aquel modelo que «obligaba a la gente a asimilar una masa de conocimientos inútiles, superfluos y sin vida que atiborraban la cabeza y convertían a la joven generación en burócratas fundidos en el mismo molde», valiéndose de prácticas y ejercicios constantes para lograr el éxito académico.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *