Cuando todo vale, la decencia muere

Escribo estas líneas desde mi libertad y por tanto, desde una perspectiva un poco más objetiva que la que tendría si aún fuera parte integrante de Nueva Canarias, organización a la que pertenecí cuatro años y medio de mi vida.

Lo hago también desde el conocimiento y trato personal que, mi paso por la primera institución municipal de esta ciudad, me dio de alguno de los representantes políticos que andan aún y ahora en estas lides. Incorporo a estas líneas, para aquellos que aún no tengan conocimiento de ello, que he sido durante estos últimos años una persona muy beligerante públicamente con la dirección “nacional” (¿?) de Nueva Canarias y por ende, nada sospechoso de servir ni de escudero ni de escudo humano por la posición que aquí voy a defender.

Y por último, el militar ya en otra opción política, me da, entiendo, un plus de juicio que, aleja definitivamente cualquier atisbo de conchabeo y al tiempo también esa idea de que una visión partidista tiene que estar huérfana de alma. La mía nunca estará huérfana de ese ingrediente porque creo que la política tiene que tenerla, ir acompañada de corazón, pero sobre todo de cabeza.

Nueva Canarias ha perdido la alcaldía de Telde, a pesar de haber obtenido el pasado 26 de Mayo más votos que ninguna otra opción política, el mayor número de concejales e incrementar en uno su número de representantes en el salón de plenos con respecto a 2015. PSOE, PP, CIUCA y CC, partidos a los que se supone con ideologías y trayectorias muy dispares, han corrido raudos y veloces para sumar sus actas y formar gobierno.

Legitimidad toda, porque la legislación así lo contempla. Moralidad y coherencia, mucho menos, aunque ya sabemos que para algunos estos ingredientes ni se incorporan cuando de lo que se trata es de dar cabida a cosas más “mundanas”. Pongan como se pongan, argumenten lo que argumenten, quien le votó al PSOE es abiertamente contrario a las ideas del PP y viceversa; quien se presentó como adalid de la izquierda local no puede pactar al día siguiente con toda la derecha local sin despeinarse siquiera; quien es perfecto conocedor de la trayectoria pasada de Héctor Suárez, Sonsoles Martín y CIUCA, podrá “vender” a quien se lo compre que éstos son garantía de estabilidad, consensos y buenas formas, pero no engaña a nadie .

D. Alejandro Ramos debería ir de frente, sin insultar a la inteligencia del común de los ciudadanos, sin faltar al respeto de muchos de sus votantes de izquierdas que creyeron todo aquello de que con el PP de esa extrema derecha sin complejos, nada. Podría decir por el contrario y claramente, que quiere aprovechar la oportunidad política que le brinda la ola estatal que ayudó a que sus resultados fueran mayores que los que su “espantada inicial” y posterior acción de oposición merecía, pero no. Podría añadir que sus “trágalas políticas” no le permiten volver a ser segundo de una alcaldesa con carácter y más que fuerte personalidad, pero ni por un minuto ofreció a NC que fuera otro el candidato a la alcaldía.

D. Alejandro Ramos ha preferido ser el referente de un próximo gobierno municipal “cuatripartito”, marcado por un bajísimo nivel político y gestor, gestado “a la contra” y con un único pegamento inicial, un sueldo. ¿De verdad esa es una mejor alternativa para una ciudad que está en “cuidados intensivos”, tras años de estar casi “muerta”?. ¿Es que acaso cree D. Alejandro Ramos que un gobierno “cuadricéfalo” donde todos van a querer su propia foto, va a ser mejor que un gobierno a dos?¿De verdad piensa que para gobernar una gran ciudad con tantos fuegos abiertos vale sólo con consenso, diálogo y pañitos calientes o ahora, siendo él alcalde, va a poder demostrar algo del carácter, responsabilidad y altura de miras que en el anterior gobierno no tuvo?.

Dicho todo esto, también termino diciendo que Nueva Canarias está recibiendo el mismo veneno con la que sus dirigentes han experimentado estos años atrás. En ese limbo ideológico en el que Román Rodríguez, Pedro Quevedo y Carmelo Ramírez han hecho navegar esa organización para seguir tocando moqueta, les hemos visto ir junto al PSOE en unas elecciones generales, venderse meses después al PP (banda criminal organizada, según los jueces) por “cuatro espejitos” y unos “descuentos” de avión y “recoger”, para poder presentarse en todas las islas, a lo más selecto de la miseria política de la que otros partidos iban desprendiéndose.

Y añado, esa misma Nueva Canarias, que dejó de ser nacionalista de izquierda (si algún día fue ambas cosas), es la misma que entrega ahora al PP otras instituciones en Canarias, la misma que se está sentando en despachos sin luz ni taquígrafos a pactar la vicepresidencia del gobierno para Román Rodríguez con el PSOE, la misma que autorizaba a Pedro Quevedo a ser el “muñidor” de “mañas” con CC y el PP; la misma que no quería antes a Antonio Morales al frente de nada porque no era “homologable”, hasta que éste también tristemente se “homologó”. Esa Nueva Canarias que reivindica ahora al PSOE que sea de izquierdas, que sea coherente, que “cambie Canarias”, es la que ha ido dando pasos para ni ser de izquierdas, ni ser coherente, ni querer cambiar nada, empezando por una dirección política que la va a terminar de enterrar.

La izquierda española y sus sucursales en Canarias, han dado una prueba más de que andan en otras cosas, en otras lides, en otros horizontes que no son los que predican. Y lo peor es que ya esto no va de hacérselo mirar, sino de que, sus votantes, que son más duros de pelar, dejen estas aguantarles estas “boutades”.

El espectáculo que estando dando todas las fuerzas políticas del espectro español y canario tras estas elecciones supera con mucho otros escenarios de vergüenza anteriores. Han matado las ideas. Sólo les vale, el poder por el poder, ósea, vivir de la política sin en verdad defender las ideas, propuestas y promesas que hacen a su electorado y militantes.

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