De cuando España era España (1)

De mi admirado maestro y amigo que es Domingo Hernández Peña, parafraseo el título de este comentario, que él utilizó para una magistral conferencia impartida en 2008 con motivo de la celebración de los 30 años de la Constitución de 1978. Él la llamó “De cuando España existía” y yo creo firmemente que aunque aún no está muerta, políticos y comentaristas en las televisiones que dan prevalencia al ultraizquierdismo y a los antisistema, si es que ambos términos no son sinónimos, se empeñan en demostrarnos por la vía del los hechos esa realidad ante la pasividad pazguata del Gobierno actual y muy activa del anterior socialista.

En una tertulia de tarde en una televisión canaria, hablando del deleznable atentado terrorista acaecido en Londres, un personaje ataviado al mas puro estilo podemita, con coleta y sudadera roja en formato Pablo Iglesias, presentado como miembro de una asociación para la defensa de los consumidores de agua y luz, se despacha con la siguiente intervención (sic): “Se presenta el atentado como que es ajeno a Canarias, y yo quisiera preguntar al experto si la sociedad canaria aporta algo a esa causa, que es una causa muy compleja si, pero si aporta algo en parte al terrorismo, a que eso suceda”.

Ante el estupor general del resto de los contertulios por lo que es a todas luces una salida de pata de banco, el periodista estudioso del tema de terrorismo, creyendo haber oído mal, le pregunta incrédulo “¿la sociedad canaria?”, y el aspirante a cargo y sueldo público abonado por el estado que abomina, argumenta sin soltarse la coleta y con esa sonrisa sarcástica que suelen exhibir los que creen estar en las claves de la conspiración internacional contra la famélica legión, otrora contubernio comunista-judío-masónico: “En 2012, según informe del Gobierno de Canarias, Canarias importó 5.200 millones de euros en fueloil y lo compró en el mercado de Londres. El petróleo está en el origen del terrorismo”.

Creo que no hace falta añadir nada mas ante tal despliegue argumentario, más propio de una asamblea de la Complutense que en un programa que pasa por serio. Y es que al final, para esta gente, los culpables de que los asesinos terroristas nos maten, somos nosotros mismos y los turistas capitalistas que se bañan en Maspalomas o Las Canteras. ¡Arrepentíos canarios, Pablo está al llegar y yo soy su conciencia!, le faltó añadir si le hubieran dado la ocasión.
Zona de los archivos adjuntos

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