Decadencia y vulgaridad del Correo español

El servicio Postal Español se creó en el año 1716, hace la friolera de 303 años. Como todo -juguete nuevo se cuido mucho- y con el paso de los años, según la UPI (Unión Postal Internacional) se le consideró como uno los mejores servicios postales del mundo, y así era evidentemente. Pero como todo lo que empieza bien suele tener un final aciago, -digo- final al desaparecer la verdadera concepción para lo que fue creado, que tuvo unos años muy brillantes a los cuales tuve el privilegio de asistir como actor, de cuanto se desarrollaba en torno al mismo, dada mi condición de funcionario Postal y Telegráfico, durante más de cuarenta años.

Su funcionamiento comenzó a “truncarse” cuando se convirtió en Sociedad Estatal Correos y Telégrafos S. A., (1) una empresa de capital 100% público, cuyo propietario es el Estado español, que funciona a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), cuyas actividades se ajustan al ordenamiento jurídico privado… (en teoría que no en la práctica), Correos es el operador responsable de prestar el Servicio Postal en España (somos conscientes los españoles de que este servicio funciona como debiera ser?, no lo creo).

El Cuerpo de Correos, solía conceder honores a personas distinguidas que habitaban en nuestro país. Hasta ahora solo seis personalidades contaban con el privilegio, y el honor de haber sido nombradas como Carteros Honorarios de Correos, entre estos SM la Reina Doña Sofía, don Camilo José Cela, don Antonio Mingote, etc., al último que se la ha concedido tal distinción ha sido don José María Cruz Novillo, escultor, pintor y diseñador. En el año 1977 diseñó el icono visible de Correos. Así como también ha sido el diseñador de la mayoría de los anagramas que han dado imagen e identidad corporativa a esta institución.

Con motivo de la llegada a las oficinas de esos nuevos iconos y anagramas, -algo que me enfureció-, propició que tuviera un altercado bastante virulento con la Jefatura Provincial, especialmente con el denominado Jefe de los Servicios Periféricos, un personaje oscuro y desconocedor de los servicios postales y telegráficos, pero por mor de la política aupado a este cargo para el que no estaba preparado.

Una mañana observe que unos obreros intentaban cambiar el letrero que estaba ubicado en la puerta principal de la Oficina de Maspalomas de la cual era el director, la misma estaba catalogada como una –Oficina Técnica de clase de A de Correos y Telégrafos-, se trataba de la única oficina existente en el sureste de la isla, anteriormente solo existía la de Telde.

El letrero que intentaban cambiar estaba rotulado como Correos y Telégrafos aunque tenía la –cornamusa- que identificaba al servicio postal, el que querían colocar solo decía –Correos-, lo que me indigno, -indicándole a los obreros que volvieran a poner el que siempre había estado-, me indicaron que la orden que traían para colocar el nuevo letrero, la había dado el Jefe de los Servicios Periférico –ya citado-, lo que no me arredró, insistiéndoles que volvieran a poner que había estado desde que se inauguró la oficina, lo que hicieron sin rechistar. Por los visto ya se estaba fraguando la desaparición del Cuerpo de Telégrafos como así sucedió al poco tiempo-

La oficina de Correos y Telégrafos de Maspalomas, siempre tuvo, una gran preponderancia, ya que la correspondencia que la misma –manipulaba- era netamente internacional, dándose la circunstancia que el volumen de trafico generado la convertía en la oficina con más salidas y entradas, de correspondencia postal y de trafico telegráfico posiblemente de la región.

Entre los días de lunes a viernes Maspalomas enviaba a Europa más 60.000 tarjetas diarias, cuya equivalencia total en los cinco días era de 300.000, aparte de las cartas y paquetes postales, postal exprés, etc. Casi el 70%, o sea la mayoría de estas tarjetas tenían como destinos diferentes países europeos, y se remitían clasificadas, ensacadas y rotuladas a las ciudades alemanas de Frankfurt y Hamburgo, desde donde salían posteriormente, por diferentes medios de transporte hacía las ciudades de destino del continente.

El trafico telegráfico también era voluminoso, destacándose como la oficinas que más giros internacionales enviaba y recibía, con un promedio de 30 diarios, entre giros postales nacionales e internacionales, mandats, etc.

Una vez desaparecido el Cuerpo de Telégrafos, propiciado por un gobierno inadecuado, parte de la prosapia que ostentaba esta oficina desapareció. El servicio que presta correos es verdaderamente lamentable, su reparto es –nocivo- para quien necesita y desea enviar y recibir cualquier tipo de correspondencia, sea certificada u ordinaria, la decadencia del servicio postal en España es evidente y la vulgaridad del mismo cada día que pasa se acentúa más, las empresas paralelas han ido creciendo a un ritmo vertiginoso, lo que esta generando que correos haya ido perdiendo competitividad, y sus fieles usuarios, hayan tenido que buscar en SEUR, DHL (2), y en otras de carácter parecido el envío de sus objetos, ya que lamentablemente no se fían del servicio que presta la Posta española.

La Sociedad Estatal que ha sustituido al añejo viejo servicio de Correos, tiene unos índices bastante bajos en lo que suponen que debe ser su verdadero credo, y busca los réditos perdidos, creando unas prestaciones que no tienen nada que ver con el objeto natural que siempre revistió a este servicio. Ahora para vergüenza y oprobio de cuantos fuimos miembros de esta hibrida institución (3), las oficinas se han convertido en verdaderos bazares, vendiendo toda clase de –cachivaches-, (libros, libretas, bolígrafos, rotuladores, cuentos infantiles y según parece hasta números de la ONCE).

Nadie pensó que la Posta española podría llegar con el paso de lo años ha convertirse en una tienda de –souvenirs-, y otros productos que denigran lo que fue la institución durante su larga vida, hoy los intereses creados de sus –capitostes- elegidos -a dedo- por el gobierno de turno, buscan de forma denodada recuperar las exuberantes ganancias que dejaba el Correos, por sus ventas de sellos y posteriormente de estampillas de franqueo, -que hablando siempre desde mi experiencia en la Oficina de Maspalomas- ascendía diariamente a unas 250.000 o 300.000 pesetas.

Otro hándicap para quienes trabajan actualmente en esta Sociedad Estatal, es el haber perdido su condición de funcionario, algo que los ha perjudicado ostensiblemente, lo que incluso les ha afectado hasta en los emolumentos que perciben, que son miserables. Las categorías profesionales no existen algo que inevitablemente degrada al personal. En un principio estas categorías eran respetadas, y cada una de ellas tenía su propio cometido, hoy al no existir las mismas la preparación del personal ha caído lógicamente, ya que no existe ninguna diferencia en cuanto a la –sabiduría- profesional existente en sus trabajadores.

Antes para acceder a las diferentes categorías que existían en el organigrama de la institución Postal y Telegráfica. Los que opositaban a ellas tenían una preparación adecuada a cada categoría, de menos a más, ayudantes, auxiliares, oficiales, ejecutivos….. en el servicio de Correos, en el de Telégrafos dada la extensión de los servicios a prestar la cosa era completamente diferente, al ser la operatividad más compleja, el personal tenía que estudiar unas asignaturas de carácter –técnico- evidentemente, lo que generaba que los opositores tuvieran que implicarse en adquirir unos conocimientos, donde existían materias relacionadas con la electricidad, la electrónica aparte de las administrativas.

El servicio postal español ha perdido la identidad para lo que fue creado, y por mucho que se empeñen quienes los dirigen desde un despacho, el evidente desconocimiento de este personal de lo que significa un Servicio Postal coherente con sus principios, lo vulgaricen cada día más, algo que los servicios paralelos de reparto esperan, para hacerse con todo lo relacionado con el transporte de la correspondencia en España.

(1).- A pesar de haber desaparecido el Cuerpo de Telégrafos hace bastante años, la Sociedad Estatal se sigue denominando de Correos y –Telégrafos-, algo que estimo no es correcto, porque citarlo es totalmente irracional y falaz.

(2).- Cuando DHL apareció por estos lares timando a los turistas extranjeros, con sus estampillas y sus buzones, me vi forzado a iniciar una lucha a brazo partido contra esta empresa, pedí ayuda a la FEHT y al alcalde de San Bartolomé de Tirajana, dado que el perjuicio que estaba ocasionando era especialmente al turismo, la Federación se inhibió manifestando su presidente “-ese no es mi problema-“, y el alcalde jamás me recibió para hablar del tema.

(3).- Cuando el gobierno español unió improcedentemente a Correos y Telégrafos en un solo cuerpo, creo una institución –hibrida-, que al menos a los telegrafistas nos dio muchos quebraderos de cabeza, los mandos de casi todas la áreas recayeron en personal de Correos, desconocedores de los servicios propios de las telecomunicaciones, que generaban enfrentamientos no deseados.

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