Del manda huevos al toma narices

Las agresiones de los bien adoctrinados y subvencionados grupos de defensa de la indefendible tergiversación de la realidad, de la geografía y de la historia que forman parte de lo que hoy se llama “el relato”, son consustanciales al nacionalismo y a los totalitarismos, valga la redundancia, desde siempre. Sus tácticas para la intimidación de los no abducidos, sus escraches a los que osan pensar libremente, unidos a la violencia social y últimamente física, están copiados de los Comités de Defensa de la Revolución fundados en 1960 por Fidel Castro en La Habana y luego bien ensayados en la Venezuela de Chávez y Maduro. Y es lo que, al menos antes de unirse a los privilegios de la casta, predicaba Podemos.

En España ya se han dado casos similares en el tratamiento mediático a cierto tipo de agresiones como la sufrida por una señora en Cataluña, rompiéndole la nariz de un puñetazo. Vergüenza ajena, ya por lo habitual el escándalo está superado, produce leer y oír declaraciones de políticos que pretenden casi justificar las agresiones a los discrepantes, si no son nacionalistas. Se lo tienen merecido, dicen, por no ser buenos vascos o catalanes.

Como antecedente esperpéntico viene a cuento recordar ahora lo sucedido un 26 de marzo de 2007, cuando el militante del PNV, Alejandro Aranburu, le propinó una patada en los testículos al miembro del Foro Ermua, Antonio Aguirre por estar manifestándose a favor del procesamiento de Ibarretxe, por cierto, algo mucho menos grave que los delitos atribuidos a los políticos presos del proceso de marras. Hubo quien dijo que no había habido tal patada sino que los testículos del agredido colisionaron accidentalmente con la bota del agresor. Suena a chiste, pero los operadores jurídicos afirman como cosa indubitada que en los juzgados hay burros sobrevolando los legajos y los rollos. Es como las meigas en Galicia. Y lo peor del asunto es que el agresor fue condenado a pagar 900 euros entre multa e indemnización, pero la víctima tuvo que pagar un cuarto de las costas del proceso.

Ítem más, hablando de las partes pudendas, cabe rememorar aquel “¡Manda huevos!” de Federico Trillo que se hizo tan popular en marzo de 1997 a raíz de una sesión parlamentaria. Y no fue para menos el jolgorio, pues hasta aquel alegre programa emitido por A3, “La Parodia Nacional”, se ocupó de la sonora, acertada y contundente expresión española. (https://www.youtube.com/watch?v=1XIzB26Fat4)

Y en relación con la obvia agresión a una señora por quitar los “churros” amarillos, no podía faltar la rufianada de Rufián, nueva astracanada al calificar de “fake news”, noticias falsas, la agresión a la mujer de Barcelona. Y para remachar el clavo, esfuerzo insólito en una persona que no ha dado un palo al agua en su vida, el diputado de ERC tilda de “miserables” a PP y Cs por denunciar. ¡Ya el conejo me arriscó la perra!, exclamaría un canario socarrón.

Como el nacionalismo es el rayo que no cesa o una maldición bíblica, se ha visto que Torra ha ido de nuevo a Waterloo, con nuestro dinero, para recibir instrucciones al oído del prófugo Puigdemond sobre qué hacer ante las denuncias de agresiones de sus CDR, sus tropas y sus tropelías, a los hartos no independentistas que osan hacer algo en defensa propia, ahora acosados por los Mozos. Nada de instrucciones por email, que esos mensajes los carga el diablo españolista y luego acaban en los sumarios. La foto del encuentro distribuida por la agencia EFE, es de las de archivar. Es todo un editorial sin palabras. Mientras Torra luce en la solapa un gran lazo amarillo, Puchi lleva un pequeño pin en color plata, un sí pero no… es que hoy se escribe con hache y ayer sin ella, ¡qué diferencia de ayer a hoy!

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