Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

El 25 de noviembre de 1960 en la República Dominicana fueron asesinadas las hermanas Mirabal por oponerse radicalmente a la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, y en 1981, en el primer encuentro feminista latinoamericano, se establece esta fecha para concienciar al mundo de la importancia de trabajar juntos para eliminar la violencia machista, en honor a estas mujeres valientes.

Es evidente que la lucha para erradicar la violencia machista debe ser diaria y que en cada uno de nuestros actos o gestos debemos manifestar la igualdad entre hombres y mujeres y rechazar la superioridad o la diferencia entre ambos sexos pero hoy, 25 de noviembre, debemos parar a reflexionar, a tomar conciencia, todos juntos, hombres y mujeres y pensar en la sociedad que queremos tener, en la que queremos vivir y en qué otras acciones debemos hacer para erradicar esta lacra social.

La sociedad española ha avanzado en la erradicación de la violencia contra las mujeres y sus hijos e hijas pero debemos dar un paso más en busca a la solución definitiva de un problema que nos afecta a toda la ciudadanía, mientras haya un solo caso de violencia machista debemos seguir buscando cómo concienciar a las personas para erradicar este gran problema del siglo XXI, formando desde los colegios y educando desde las familias.

Los programas de atención a las víctimas no son suficientes, se debe realizar programas de actuación entre todos los entes que participan a diario en la eliminación de la violencia de género, empezando con los centros de asistencia que en nuestra isla gestiona el Cabildo de Gran Canaria en colaboración con los Ayuntamientos y ONG´s, me preocupa la falta de coordinación entre las diferentes instituciones, fundamental para que las políticas sean efectivas.

Desde mi modesta opinión, no observo que se realicen acciones suficientes en los centros educativos con los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, con los Juzgados de Violencia de Género, con los servicios sanitarios de la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, o con el Servicio Canario de Empleo.

Creo que se podría mejorar la coordinación entre los servicios sanitarios para coordinar las acciones de los asistentes sociales del Servicio Canario de Salud y de los servicios asistenciales de mujer que gestiona el Cabildo y del Servicio Canario de Empleo para lograr que las mujeres que necesiten incorporarse al mercado laboral puedan contar con

programas específicos de formación y encontrar un trabajo para no depender económicamente de nadie y sentirse libre.

Y es en este último punto, donde quiero lanzar un llamamiento doble al Gobierno de Canarias y al Cabildo de Gran Canaria. Las partidas que remiten todos los años a los municipios y ONG´s para la erradicación de la violencia de género deben aumentar su proyección. Nos estamos quedando solo en el auxilio policial, sociosanitario, jurídico y psicológico pero nos olvidamos de la incorporación de las mujeres dependientes económicamente de sus agresores. No existen programas de formación profesional para esas mujeres, no existe ninguna línea de incorporación de esas mujeres para que no dependan de nadie y que puedan realizarse íntegramente sin tener que volver a los brazos de sus maltratadores.

Esta reflexión parte de una experiencia real, cuando una trabajadora social impotente me cuenta que no puede darle una solución definitiva a nueve mujeres víctimas de violencia de género porque no tenían formación y por tanto no encontraban un puesto de trabajo que les ayudase a lograr la independencia absoluta de sus maltratadores. Ella acudió a varias administraciones y a entidades privadas sin éxito o bien porque no existían partidas económicas o no tenían programas en marcha para ese fin.

Por eso quiero insistir este año en la libertad que le da a una mujer poder trabajar y separarse económicamente de su maltratador, las políticas sociales en materia de prevención y atención a las víctimas de violencia de género que se están llevando a cabo desde los equipos multidisciplinares de las instituciones deberían tener más recursos económicos, el apoyo social, psicológico y jurídico es fundamental pero no es el suficiente para eliminar la violencia de género porque las cifras no disminuyen y creo que ahora deberíamos dar de manera efectiva un paso más en la necesidad real que manifiestan las mujeres víctimas de violencia machista para poder independizarse económicamente de sus maltratadores.

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