El centro temporal de traslado del CAI Santa Rosalía incumple requisitos legales

La casa temporal a la que trasladarán a los niños del Centro de Atención Inmediata Santa Rosalía no reúne varios requisitos legales que se establecen en la Ley del Menor. Así lo comunican los trabajadores que atienden a los pequeños, que además reclaman que la mudanza se realice a otro inmueble con condiciones óptimas para los usuarios. La distancia de este centro -situado en el barrio de 7 Puertas en Las Palmas de Gran Canaria- con el casco urbano de la ciudad, la falta de servicios como centros de salud o farmacias en el entorno cercano o las pocas plazas disponibles para menores son las principales preocupaciones que padecen las personas que realizan los servicios diarios en el centro.

El traslado a esta nueva estancia provisional deberá ejecutarse en los días próximos, ya que la residencia actual en Telde lleva años sumando desperfectos y, tras una inspección realizada en enero, se estableció que el edificio no presentaba un estado apto para la residencia. «La instalación eléctrica de baja tensión no está legalizada, se producen continuos desprendimientos de madera en la fachada del edificio y además carece de sistema de detección de incendios», enumeran los trabajadores.

Necesidades

Asimismo, tras dos visitas que han realizado a las instalaciones de la nueva dependencia aseguran que ésta tampoco cumple con la legislación para la acogida inmediata de menores.

La localización del inmueble es el principal inconveniente, ya que se sitúa en el extrarradio del municipio capitalino. Señalan que las conexiones de guaguas al barrio son nulas, y les preocupa la dificultad que esto puede presentarle a los familiares que deban acudir a la casa para visitar a los menores. «La falta de líneas de guaguas que lleguen al barrio es preocupante, la parada más cercana está a quince minutos y eso es bastante lejos», aseguran. También apuntan que el entorno está desprovisto de recursos básicos como farmacias, colegios, centros de salud o tiendas que puedan cubrir las necesidades de los usuarios y de sus familias. «Esto vulnera los derechos que recoge la Ley del Menor, que cita que los centros de atención al menor deben estar ubicados en el casco urbano o en sus proximidades, con una adecuada red de transportes públicos», aseguran.

La falta de plazas que posee el edificio es otro foco de intranquilidad entre los trabajadores. «Solo pueden alojarse diez menores, y que la administración no dé respuesta a otras diez plazas (sumando un total de 20) como dice la ley solo resulta en que el servicio se vea muy limitado: la población atendida por este recurso es imprevisible, fluctúa en cualquier momento del día o la noche y por tanto es impredecible», afirman, y destacan por otro lado que el estado físico del inmueble no es adecuado. «Tiene humedades; grietas en la fachada y sólo posee un baño para los menores con dos duchas y dos vasijas y otro para el personal al cargo; además se sitúa frente a un estanque vallado, lo que favorecerá la compañía de mosquitos y otros animales…», aseveran los trabajadores. Por último, manifiestan que «sabemos que es necesario dejar el edificio de Telde, pero precisamos que se realice un traslado digno para los pequeños: el CAI es un recurso muy necesario, que trabaja con situaciones muy delicadas y urgentes y que por tanto debe garantizar protección y seguridad a todos los niños atendidos».

Asimismo añaden que «estamos en la búsqueda de otro inmueble, pero es imprescindible la voluntad política». De hecho, recalcan que tras una reunión mantenida con la consejera de Política Social, Carmen Luz Vargas, en la que estuvo presente el comité de trabajadores y la directora del Santa Rosalía «nos comentó que si encontrábamos un inmueble mejor, el Cabildo se comprometía a alquilarlo por el tiempo necesario». Finalmente solicitan que se acometan cuanto antes las obras de la nueva casa adquirida por la administración en el barrio de San Gregorio. «El inmueble se compró hace tres años; deberían haberse puesto en marcha hace tiempo los trámites necesarios, y no en el último momento», concluyen. Judith Pulido. laprovincia.es

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