El enésimo pulso de Ryanair

La compañía Ryanair lejos de ser una Mercantil innovadora, recordemos su propuesta alocada de permitir viajar en sus aviones de pie en aras de obtener más beneficios entre otros ademanes surrealistas, se ha convertido una Empresa cuya Dirección interna toma decisiones de todo punto desacertados y de explicación o apoyo sustancial documental cero.

Si ya de por sí, los vuelos en esta aerolínea eran de un semi carácter kafkiano respecto a la inexistente comodidad de los mismos amén de su política de inclusión de maletas de pasajeros no mediante el cálculo del peso que revisten las mismas, sino de un cuenco hecho a su antojo, encima, prevén un ERE, precisamente en Canarias, entre otros, cuya ayuda y subvenciones para con éstos es, sencillamente, la mejor de todo el territorio nacional.

No estamos hablando de un puesto de pipas, tratamos del transporte de seres humanos, en manos de estos señores y así, ha sido publicado en diferentes medias que, siquiera, han tenido, en ocasiones, combustible para regresar a los aeropuertos de origen en casos de fuerza mayor que pudieran acontecer en el territorio, aeropuerto, de destino.
Con el histórico, de todos conocidos, de esta empresa en donde el único fundamento existencial es el beneficio del 100% a costa de continuos recortes e ideas de carácter irrisorio por no decir de un peligro inminente, el Gobierno Español, en su, nuevamente, ilusoria visión de la vida, pretende salvar, no así sancionar e imponer límites para estos piratas el aire.

Se ha fijado el mes de septiembre del presente para que la Secretaria de Estado de Turismo, Doña Isabel Oliver se reúna con los representantes de la mentada compañía para analizar e intentan dilucidar la problemática en la que nos encontramos inmersos.
Una empresa de esta naturaleza, en donde las huelgas para con ésta por incumplimientos para con sus trabajadores forman parte, ineludiblemente de su ADN, no puede ser tratada con paños calientes, sino con firmeza y lavado de cara, no así, tender, una vez más la mano, a posibles exigencias caóticas derivadas de las ocurrencias del dueño de la misma de todos conocidos.

Nuestro Estado, a la hora de conceder licencias de un calado tan sobresalientemente importante como el transporte de seres humanos, ha de blindar, como mínimo, un periodo de tiempo inexcusable de desarrollo y obviamente, las condiciones mínimas que los responsables de la misma han de obligarse a verse sometidos.

Imposición, no negociación, dejemos de ser un país del folclore, tan sólo se actúa cuando, de manera desgraciada ocurre un siniestro de dimensiones épicas e insubsanables.

Ryanair no está en condiciones de exigir, no puede tener la más mínima autoridad moral para mover ficha, ha de ser, bajo mi modesta opinión, una reunión taxativa, impositiva e innegociable de nuestro Estado.

Pero lejos de esta indubitada realidad, el Gobierno en funciones indica, literalmente, que las subvenciones a aerolíneas «no se hacen desde el Gobierno central, ni se ha hecho en ningún caso», mientras que en las comunidades autónomas «habría que ver su disponibilidad y la cuestión de competencia de la Unión Europea, por lo que, la ya meritada reunión a suscitarse en Septiembre adolecerá de cualquier acuerdo impositivo, ya que ha dejado claro la Secretaria de Estado de Turismo que adolece de competencias en este extremo.

Nueva y tediosamente, la foto prevalece a la realidad y preocupación de cientos de trabajadores que si ya de por sí, sus trabajos, remunerativamente hablando, eran más que discutibles, observan, la desidia y paripé del Ejecutivo en materia tan importante como las que nos ocupa.

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