El nuevo Retablo de las Maravillas (2)

Como se escribía antaño en la prensa, fuentes frecuentemente bien informadas, cotillean que en Producciones La Moncloa están muy decepcionados con la Academia del Cine, pues no les han otorgado ninguna candidatura, nominaciones las llaman, a uno de los numerosos Premios Goya, a pesar de ser la principal elaboradora de contenidos de anuncios publicitarios para el Retablo de las Maravillas de la Nueva Normalidad. Alegan como precedente que ellos han seguido el guión de Berlanga en su mítica película de 1953 “Bienvenido Mr. Marshall”, aunque sepan a ciencia cierta que aquellas promesas, en realidad sólo deseos, no se harán nunca realidad por razones obvias de imposibilidad y una buena dosis de ineficacia. Tan seguro estaban de lograrlo que hasta habían contratado, por unos 20.000 euros al año, a una maquilladora para que el Dr. Sánchez y sus ministros salieran bonitos en las teles. Al Marqués, dicen, lo dan por imposible salvo que contraten un equipo de efectos especiales.

Parte del guión monclovita lo ha resumido muy certeramente la que fuera presidente de UpyD,

Rosa Díez, en su programa “Organizando la Resistencia”. Algunas de esas mentiras que sólo como grandes verdades han podido ver y aplaudir en el Retablo de La Moncloa los que tienen certificado de progres confesos, eran “cuando animaban a reunirse aún sabiendo que el virus ya estaba en España; cuando dijeron que teníamos material sanitario; mintieron cuando encargaron a las empresas amigas de los ministros y compraron material defectuoso; cuando dijeron que las mascarillas no eran necesarias… y todo eso costó vidas… mienten con el IVA de la luz en ese debate demagógico de acabar con la pobreza energética”. Pero es que para más INRI, ahora van a pecho descubierto a cargarse la última defensa de los ciudadanos y el Estado de Derecho frente al totalitarismo, como es la defensa estricta de la Ley por los jueces: “quieren acabar con la separación de poderes para librarse del banquillo porque sus mentiras cuestan vidas». Quieren enterrar boca abajo a Montesquieu, por si resucitara.

Y ahora, de momento es el último gran escándalo que supera todos los límites, el Gobierno antepone sus intereses sectarios a la vida de los ciudadanos en la cuestión de las elecciones en Cataluña. Por vía de amenazar con un confinamiento o por la presión sobre el sustituto del racista Torra, los cabecillas de los partidos políticos discuten si les interesa o no aplazar esas elecciones y si poder tener otro “infectódromo” como el del 15M, les rentaría electoralmente. Sería como si ellos, no los especialistas, se reunieran para decidir el momento técnico correcto para lanzar un cohete espacial estadounidense desde Cabo Cañaveral, o los rusos desde Blaikonur (cerca de la Ciudad de las Estrellas, que los soviéticos eran muy pomposamente soviéticos ellos).

He de reconocer que las elecciones catalanas no me generan un particular entusiasmo, pero sí me preocupa la salud de los catalanes, en particular por ser españoles y compatriotas. Por eso me ha interesado oír en TVE, por lo tanto hay que cruzar los dedos y creer justo lo indispensable y creíbles, que el responsable MÉDICO del plan de vacunación en Cataluña, aconseja aplazar las elecciones por lo menos hasta finales de marzo o abril. Muy bien si es un médico independiente, pero sospechoso de ser otro Don Simón si es un político disfrazado de bata blanca y fonendoscopio al cuello. Aunque como hecha la ley, hecha la trampa, en el caso de ser miembro (o miembra para el social-podemismo, en gloriosa aportación de la felizmente olvidada Bibiana Aído) de una mesa electoral, siempre queda la opción teatral de entrar en el colegio bien maquillado de rojo febril y tosiendo sonoramente hasta a las urnas para que te manden a casa después de hacerte una PCR de urgencia… y es que maravillas para otro Retablo menos sectario, como las meigas gallegas, haberlas hailas.

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