España una grande y libre (3)

En las anteriores entregas ya hemos visto la creación de la II Republica y los resultados de las Elecciones Generales celebradas en los años 1931, 1933 y 1936, donde se impusieron ganando las mismas contra pronósticos el bloque de izquierdas conocido como Frente Popular, el inició de la inseguridad, los asesinatos, los robos, los secuestros y el –emerger- de una serie de políticos que acabaron por romper la idiosincrasia del pueblo español, sometido por el terror y el disparo en la nuca a los que no compartían los ideales de esta –amalgama- de partidos que se eligieron como gobernantes de nuestra querida patria en contra la opinión del pueblo, que en nada se parecían a los prebostes que la gobernaron anteriormente, tales como, Salmerón, Castelar, Pi y Margall, León y Castillo, Sagasta, Álvaro de Figueroa, y otros –doctos- personajes cuyo comportamiento había sido ejemplar y admirable.

En las elecciones del año 1936, surgieron unos políticos totalmente inadecuados que hicieron añicos la grandeza de España (como esta ocurriendo actualmente), donde predominaban personas procedentes del frente obrero (ferroviarios, trabajadores de imprentas, linotipistas, de los altos hornos de Vizcaya, etc…..), donde la mayoría de ellos carecían de una preparación académica adecuada.

Todos los gobiernos que se formaron durante ese periodo de tiempo -1936-1939-, giraron siempre en torno a los siguientes personajes: Niceto Alcalá-Zamora, Manuel Azaña, Indalecio Prieto, Francisco Largo Caballero, Alejandro Lerroux, Casares Quiroga, Fernando de los Ríos, Julián Besteiro, Martínez Barrios, Juan Negrín, cuyas ideologías eran muy semejantes ya que todos militaban en partidos de izquierdas y de extrema izquierdas.

El intento del fracasado golpe de estado de 1933, donde estaba involucrados los Generales Goded, Fanjul y Franco, junto a otros Generales implicados, Mola, Villegas, fueron –purgados y alejados de Madrid por el gobierno del Frente Popular-, Franco (el más revoltosos según el gobierno), fue enviado a Canarias como General Jefe de Tropas de Canarias, África Occidental Española y la Guinea Ecuatorial con residencia en Santa Cruz de Tenerife.

La inesperada muerte del General Gobernador Militar de Las Palmas de Gran Canaria, e islas orientales de Lanzarote y Fuerteventura el, 16 de julio de 1936, don Amado Balmes, que todos los días subía a la galería de tiro instalada en la Isleta con el objeto de hacer prácticas, acompañado por su ayudante el Capitán de Infantería don SBP, -de buenas a primera sonó un tiro dentro de la galería “-así me lo comento el citado oficial, con el que me reunía diariamente en su casa de Médico Estévez número 9 en Guía de Gran Canaria, ya mayor donde éramos vecinos y –parientes-“, corrió rápidamente hacia el coso y vio al General muerto con un disparo en una de las sienes,

Con este lamentable accidente se ha venido especulando durante muchos años, –si fue un asesinato o un suicidio-, sin embargo el testimonio del citado Capitán miembro de una saga de importante de militares españoles de noble estirpe participantes en las Guerras de Cuba, Filipinas y norte de África donde más de uno llegaron al grado de General, “-el general Balmes al parecer, no aceptó unirse al alzamiento que se estaba fraguando al lado de Ejercito Nacional, por lo que siempre se comentó que se había suicidado-“.

El General Franco se trasladó a Las Palmas para asistir a las exequias de Balmes, como representante en las mismas del Gobierno de España, hospedándose en el Hotel Madrid ubicado en un lateral del Edificio del Gabinete Literario en la plaza de Cairasco. Durante la noche y parte de la madrugada del día citado -17 de julio-, cientos de ciudadanos de la capital de la isla de Gran Canaria tenían cercado el citado hotel con el fin de –linchar- a Franco.

Unos ciudadanos de Las Palmas los sacaron a escondidas del recinto hotelero llevándolo a pequeño muelle existente en el parque de San Telmo, embarcando allí en una lancha motora hasta el Aeródromo de Gando, donde los esperaba una avioneta conocida como -Dragón Rapid-, fletada al parecer y así se ha comentado siempre por el banquero don Juan March llevándolo hasta Casablanca y desde allí al Protectorado Español en Marruecos.

Desde el Monte Hacho, el general Franco, tocado con el gorro legionario y abrigado con un tabardo o tres cuartos-, conocedor del vil asesinato de Calvo Sotelo, sacado de su casa y detenido de forma improcedente en la madrugada del 13 de julio, por la Motorizada, una especie de milicia del Partido Socialista madrileño, y que durante su traslado fue asesinado de un tiro en la cabeza realizado por el ácrata, Luis Cuenca guardaespaldas de Indalecio Prieto-, adelantó el levantamiento unos días, y desde el monte citado veía con el uso de unos prismáticos, el avance de los pequeños barcos que cruzaban el estrecho sin ninguna protección, trasladando hasta Cádiz las primeras tropas amotinadas, formadas por legionarios, regulares, donde los esperaba el General Gonzalo Queipo de Llano, retirado de la vida castrense, y Director General del Cuerpo de Carabineros Españoles, que con su micrófono de Radio Sevilla y un camión camuflado había conquistado media Andalucía.

Era evidente que Franco tenía muy bien estudiado y planificado todos los pasos que iba dando, tenía en los cuatro puntos cardinales de la península a unos generales altamente cualificados, Mola y sus requetés de la Comunión Tradicionalista que combatían cantando su himno “El Oriamendi”, Varela con tropas de diferentes procedencias, legionarios, falangistas, regulares…., Dávila-Arrondo con soldados especializados en acciones rápidas, pertenecientes al Cuerpo de Transmisiones, zapadores, pontoneros, y el citado Queipo de Llano en Sevilla que desde su emisora emitía unos manifiestos que asustaban a las tropas llamadas –rojas-, dada sus invenciones sobre los frentes.

Es la España nacional se dieron casos heroicos que ya se habían dado en su historia, -como fue el asedio por los milicianos incontrolados que hacían la guerra a su manera cometiendo toda clase de atrocidades, donde formaban miembros de las Brigadas Internacionales, donde habían contendientes, mongoles, tártaros e individuos de otras –etnias- de las llanuras rusas, especialmente del norte de Siberia, donde primaba sus –razias- sangrientas.

Esto ocurrió en el Alcázar de Toledo donde las tropas acuarteladas en su interior, estaban mandadas por el Coronel Moscardo, cuando estos barbaros cogieron prisionero a su hijo Luis teniente de infantería, intentaron por todos los medios canjearlos por la rendición del alcázar, la conversación mantenida con el Coronel al mando y su hijo preso, ha sido sin lugar a dudas uno de los actos más heroicos de cuantos se dieron en la contienda civil:

“-Una vez conectado telefónicamente el comandante jefe de los asaltantes con el Coronel Moscardo, este escucho la voz apagada de su hijo, que le decía –Papa me están diciendo que si no te rindes me van a matar…., el coronel transido de dolor, le contestó hijo mío el alcázár no se rinde, encomiéndate a Dios y muere como un héroe-“, y cuando el general Varela liberó este glorioso enclave militar, el coronel lo recibió cuadrándose ante él diciéndole, a sus ordenes mi general sin Novedad en Alcazar, cuando el patio del acuartelamiento estaba de lleno de muertos y heridos, esto le valió al Coronel ser condecorado con la Laureada de San Fernando-“.

Decir al respecto que un caso similar había ocurrido muchos años antes, con Guzmán el Bueno y su hijo como protagonistas, cuando el asedio de los árabes a la plaza de Tarifa, donde Guzmán dispuso no rendir la plaza a sabiendas que si no lo hacia matarían a su hijo, como así sucedió.

Estos actos forman parte de la grandiosa historia de España algo que estos –badulaques- no les interesa que se conozca, para así seguir cometiendo estos gravísimos delitos que están llevando a nuestra querida patria al caos, y a la ruina económica, social e histórica.

Al igual que el Coronel Moscardo y Guzmán el Bueno, los españoles que queremos que España siga fiel a su historia y a su gloriosa tradición, tendríamos que decirles a estos –indeseables-, que España no se Rinde, ante vuestra miserable cobardía y deslealtad.

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