España una grande y libre (4)

Hace algún tiempo el ínclito Pedro Sánchez I “el plagiador” manifestó rotundamente que al General Francisco Franco no se le podían rendir honores de Jefe de Estado por que nunca lo había sido, –craso error-, de tan ignorante e inculto personaje, que por defender la Ley de la Memoria Histórica que le impuso al pueblo español de una manera –indecorosa-, míster Bean (a) José Luis Rodríguez Zapatero, -al revés para que se entienda mejor su constatada ineptitud-, se ha dedicado a dañar la imagen de este –grandioso- personaje después de 44 años de haber fallecido, criticándolo de forma –injuriosa- profanando su tumba, exhumándolo sin que existiera motivo para ello, –solo por ese aberrante odio que le domina inoculado, posiblemente por su antecesor socialista en el cargo, uno de los políticos más nefastos de cuantos han nacido en España-.

El 24 de julio de 1936, la Junta Militar o de Defensa Nacional liderada por el General Miguel Cabanellas como presidente de la citadas Juntas al ser el general más antiguo (Jefe de la División Orgánica de Zaragoza), juntamente con los generales Emilio Mola, Saliquet, Ponte, Fidel Dávila-Arrondo, los Coroneles Montaner y Moreno Calderón, lo nombraron Jefe de los Ejércitos Nacionales, el 01 de Octubre en la Capitanía General de Burgos, fue nombrado Jefe del Estado Español y Generalísimo.

Al morir cuando regresaba de Lisboa para hacerse cargo de la Jefatura del Ejecito Alzado en armas el general José Sanjurjo en un accidente de aviación, del que salió ileso el piloto Ansaldo, Mola era citado como –el director de la conspiración-, que en sus telegramas a las diferentes Capitanías Generales, y Gobiernos Militares arengaba a sus compañeros sintetizando “-somos nacionalistas: nacionales es lo contrario de marxistas-“. El 31 de julio en una alocución radiada, a los pocos días de haber estallado el movimiento, dijo, “-quiero que el marxismo y su bandera roja del comunismo queden en la historia como una pesadilla-“.

Entre los Generales sublevados en julio de 1936 los había monárquicos alfonsinos (Alfredo Kindelán, Luis Orgaz y Andrés Saliquet), carlistas (José Enrique Varela Iglesias), e incluso republicanos (Gonzalo Queipo de Llano y Miguel Cabanellas), sin embargo ninguno de ellos simpatizaban con el –fascismo y con la falange-, generales como Miaja y Rojo excelentes estrategas permanecieron fieles al ejercito del Frente Popular.

La guerra civil española fue ardua y sangrienta, según el exitoso escritor español, José María Gironella en su libro “Un millón de muertos”, este fue el número de fallecidos habidos totales entre los dos ejércitos contendientes.

Bombardeos como el del mercado de Alicante; la campaña de Andalucía; la ofensiva de Aragón; el hundimiento del SS Cantabría; la campaña del Cantábrico y la conquista en 1936 del citado mar; la batalla de Madrid, la del Ebro, la naval de Cabo Espartel, Jarama, Brunete, y la definitiva ofensiva de Cataluña, todas estas batallas fueron sangrientas y decisivas para la victoria final.

El 01 de abril de 1939 el victorioso general Francisco Franco, emite el último parte de guerra con las siguientes palabras “-la guerra ha terminado-“. Dicho comunicado puso fin oficialmente a la guerra civil, por lo que fue muy difundido nacional e internacionalmente.

La labor que se presentaba a continuación iba a ser bastante complicada, levantar el animo de todos los españoles, disipar los enconos, y conseguir la armonía nacional de una España totalmente dividida en –azules y rojos-. Esa fue la primera medida que Franco y sus ministros se impusieron desde el primer momento, que consiguieran este objetivo marcado no iba a ser tarea fácil las heridas seguían abiertas, y la reconciliación no llegaba, tendrían que pasar muchos años para que los vencedores, y vencidos volvieran a tener una relación cordial aunque fuera de cara a la galería.

Franco tuvo la suerte de contar con el apoyo de los italianos y alemanes, mientras que el Frente Popular tuvo en las Brigadas Internacionales sus más firmes aliados, en las mismas vinieron a España –gente- de todas las nacionalidades europeas del este especialmente, la Brigada Lister también operó en la batallas más sangrientas al igual que las –chekas- que tanto daño hicieron por la infinidad de asesinatos que cometieron dada la violencia con que actuaban, para lo que contaron posiblemente con la aquiescencia de sus mandos, ya que se trataban de unos sicarios adiestrados para matar.

Stalín quería una España comunista costara lo que costara, pero el patriotismo español una vez más hizo gala de su enorme valor e hidalguía, y al igual que lo hicieran, Juan Martín “el Empecinado”, Agustina de Aragón, Palafox, los capitanes Daoíz, Velarde y el teniente Ruiz cuando defendieron, inmolándose incluso algunos, defendiendo la integridad de España, que se encontraban en manos de los “gabachos”….. napoleónicos.

El bloqueo internacional al que fue sometida España por parte de las mayoría de las cancillerías mundiales, nos hubiera hecho mucho daño dado en el estado caótico, que nos había dejado la guerra, los campos de cultivos desolados e improductivos, las industrias alimentarias sin funcionar, en resumen una hambruna perversa. No obstante el mantenimiento de amistad con la Argentina presidida por de Juan Domingo Perón, nos ayudó de manera decisiva enviándonos productos alimenticios, especialmente grandes cantidades de maíz –al que los españoles les pusimos el nombre de “millo del paletu” dada su fisonomía semejante a una –paleta- o diente grande, carne en lata etcétera.

Nuestros aliados en la contienda poco podían hacer en este aspecto, ya que estaba liados en su propia guerra contra los aliados en Europa, Inglaterra, Francia a los que luego se les irían añadiendo los EE.UU, y otros países allende los mares cuya –fobia-, y temor al ejercito alemán era evidente.

Franco siempre dijo “yo no soy político” soy militar, por eso desde que formó el gobierno finalizada la guerra nombró ministros a una pléyade de intelectuales, especialmente en el ministerio de Asuntos Exteriores, destacando en este cargo, a su cuñadísimo, Ramón Serrano Suñer (1)……, Alberto Martín Artajo y José María Castiélla, estos dos últimos excelentes diplomáticos fueron consiguiendo que el bloqueo fuera cada vez menor, y que algunos países volvieran a nombrar embajadores en nuestro país reconociendo por tanto al régimen franquista.

Uno de los primeros Jefes de Estado que vinieron a España, fue el presidente de los EE.UU, el general de cuatro estrellas Eisenhower, con el objeto de que otros países siguieran sus pasos, y reiniciaran sus relaciones diplomáticas –rotas- desde finales de la Guerra Civil con España, ya que no reconocieron al gobierno de Franco como legitimo sino como usurpador, al revelarse contra el –gobierno- del Frente Popular cuya legitimidad era reconocida en todos los estados soberanos ya que el mismo había sido elegido en unas “supuestas elecciones libres y democráticas”.

Han pasado 88 años y España vuelve a sufrir los escarnios de un gobierno totalmente –calcado- al que salió elegido en las elecciones de 1931, con la única diferencia que aquellos políticos superaban a estos (actuales) en preparación, conocimientos y sobre todo en –honradez-.

-¿De llegar al poder estos –energúmenos-, socialistas, podemitas, republicanos, pro etarras o asesinos en potencia, se volvería a repetir cuanto aconteció en aquellos años, incluido un –alzamiento militar-, Dios quiera que no, pero yo a mis años pienso que quizás vaya a ser necesario, ya que se vienen observando una series de acontecimientos donde prima la violencia, los atentados a jóvenes, la supuesta ruptura con los EE.UU., propiciada por las –insolencias de Sánchez que se cree un iluminado?-, cuando se le puede catalogar como –un pobre hombre, ambicioso, manipulador y execrable político.

(1).- El 23 de octubre de 1940, Hitler y Franco se reunieron en la estación ferroviaria del Hendaya, ubicada en la frontera hispano-francesa, acompañados de sus respectivos Ministros de Asuntos Exteriores, Joachín von Ribberntrop (alemán) y Ramón Serrano Suñer (español)

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