Euforia turística, pero el “todo incluido” rebaja la calidad

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Luis León Barreto, periodista y escritor
Luis León Barreto, periodista y escritor

Están saliendo medianamente bien las cosas en la economía, baja el paro aunque con empleo precario y salarios que por supuesto van a tardar en recuperar el poder adquisitivo de antes de la crisis. Y con el éxito turístico las islas afrontan una eufórica recta hacia el final de año, pues las cifras de visitantes se disparan de tal modo que incluso en verano los hoteles consiguen una muy alta ocupación. ¿Llegaremos dentro de poco a los 20 millones de turistas por año, o esperamos alguna contracción si los países competidores de Canarias –Egipto, Túnez, Marruecos- garantizan la seguridad y vuelven a ser visitados? Lo cierto es que ni siquiera los británicos han reducido su presencia tras el triunfo del Brexit, y las islas registran ahora un florecimiento de turismo que antes era poco frecuente: italianos, franceses, gente de Europa del Este, con el retorno de los nórdicos, etc. Los precios que se cobran a los visitantes han ido mejorando, así como también lo ha hecho el gasto medio. Las visitas de nacionales también suben, de forma más moderada, eso sí. Y el sector ahora está más interesado en mejorar los rendimientos y los beneficios que en incrementar la ocupación, que es del 80 por ciento de media anual. Este verano, con 750.000 plazas extras de avión las perspectivas del invierno son muy buenas para las cuatro islas más turísticas, aunque es de esperar que el mordisco también afecte a las tres occidentales que todavía han de mejorar mucho: La Palma, La Gomera y El Hierro. Particularmente en La Palma se aprecia una mejor actitud hacia utilizar el turismo como complemento de su economía, tradicionalmente agrícola. La zona del Valle de Aridane tiene expectativas a la hora de construir instalaciones hoteleras, el turismo y los servicios le vendrían bien a la isla para evitar la continua pérdida de población. Sin olvidar que las tres islas occidentales requieren modelos turísticos diferenciado. Por cierto, La Palma registró el año pasado la cifra más baja de población en lo que va de siglo, con 81.486 habitantes. Se suman seis años consecutivos y es que la isla no para de perder población, desde que en 2010 se modificara la tendencia al alza que se venía registrando. Esta caída de casi 6000 habitantes en los últimos seis años ha sido la nota predominante de casi todos los municipios.

Europa va bien y su economía mantiene un ritmo de crecimiento por encima del 2 por ciento, mientras que España va por encima de la media, las predicciones del BBVA habla de un crecimiento del 3,3 por ciento. En Canarias el año pasado el gasto turístico batió la marca y alcanzó los 15.136 millones de euros, 77.625 en el conjunto de España. Solo en los cinco primeros meses de este año el gasto turístico ha aumentado un 13,1 por ciento, hasta los 6.794 millones de euros, según la Encuesta del INE. También es importante señalar que los británicos se siguen manifestando como visitantes fieles a las islas, a pesar del referéndum de salida. Hay quienes opinan que, de celebrarse una nueva consulta en su país, saldría la opción de permanecer en Europa. Los británicos se mantienen a la cabeza con subida constante de su gasto en Canarias, frente al dato más moderado de los alemanes.

En el periódico El Día fue publicada una entrevista con el vicepresidente de Binter, Rodolfo Núñez, en el que estimaba que Canarias disfruta de un buen momento turístico, independientemente de que los países competidores tengan problemas de seguridad. Opina que Canarias va bien en este sector porque su oferta hotelera es de calidad. Tenemos un magnífico sector turístico, envidia mundial, afirma. Dice que cuando visita el Caribe o África, no encuentra un sitio que pueda competir con estas islas. Se explica: tendemos a valorarnos poco, pensamos que lo bueno es porque alguien de fuera nos lo dice, porque normalmente pensamos que lo hacemos mal. Y en el mundo hay sitios que están bien, pero ni el clima es igual, ni tienen este cielo azul. Aquí no hay bichos, la temperatura no es muy alta ni muy baja, hay seguridad y somos parte del Primer Mundo. Afirma el entrevistado que le gustaría que hubiese más empresarios canarios implicados en el sector y habla de que tenemos cierta tendencia a olvidarnos de lo que era Canarias hace unas décadas, estábamos muy poco desarrollados. Islas casi deprimidas, y con muy poca cultura y poca acumulación de capital. Esto creció un montón, hemos cambiado totalmente en 30 años, afirma.

Señala también que podemos seguir batiendo plusmarcas en el número de visitantes, pero lo que importa no es cuántos entran, sino el tiempo que se quedan y cuánto se gastan en su estancia aquí, para saber la carga que el territorio soporta. Cuando se hizo el Estatuto de Autonomía, 1982, teníamos 1,2 millones de habitantes y ahora tenemos el doble. Te das cuenta de que esto ha cambiado cualitativa y cuantitativamente. ¿Es mejor, o peor? Pues como todo: tenemos la sanidad que tenemos porque somos muchos; hay comercios, cines y otros servicios. Pero si nos empeñamos en dar pasos hacia atrás, tendremos mucho menos. Desde su punto de vista, quisiera que desaparecieran las cortapisas, la moratoria turística. En su opinión regular desde lo público cosas como la moratoria es un error.

Por otra parte, conviene precisar que el archipiélago tiene que agradecer sus últimos récords de turistas a la oferta hotelera del todo incluido. Los expertos señalan que gran parte los visitantes que ganamos en el primer trimestre compraron el paquete con todos los gastos pagados en su país de origen. Los hoteles han recibido este invierno una avalancha de personas atraíds por el todo incluido, sin necesidad de salir del hotel tienen sus necesidades cubiertas. Lo cual no es bueno para los restaurantes y servicios de las inmediaciones de las zonas hoteleras, ni tampoco para las agencias que se dedican a organizar excursiones, porque un buen porcentaje de este turismo ni siquiera abandona el hotel, conocen solo el trayecto desde el aeropuerto al hotel y viceversa. Nunca antes se había rozado este porcentaje con el todo incluido. El crecimiento de esta modalidad de turismo vendría justificado porque el visitante desea evitarse las sorpresas. Pero esta modalidad masifica nuestro turismo y rebaja la calidad.

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