Honor y gloria a la Real Armada España (III)

Continuando con las “-bellas gestas-“ que tanto distinguieron a nuestra Armada, hoy quiero citar en primer lugar el hundimiento de crucero pesado Baleares, que aconteció en la Batalla del Cabo de Palos durante la Guerra Civil Española. Este buque fue construido en el astillero SECN del Ferrol. Tenia un peso estándar de 10.000 toneladas y 13.283 t. a. p. c., eslora de 193,90, manga 12,50 y calado 6,51 metros, tripulantes 800, velocidad 33 nudos. Tanto este crucero como el Canarias, era una versión mejorada de la clase británica County. Su construcción se inició durante la dictadura del general Miguel Primo de Rivera en 1928, botado el 20 de abril de 1932. El astillero ferrolano donde fue construido pertenecía a la franquicia británica Vickers Amstrong, lo que propició que estos buques basaran su diseño en los cruceros británicos de la clase County de la Royal Navy.

Cuando se inició la Guerra Civil en julio de 1936, la flota de la España Republicana al completo, estaba fondeada en las bases navales de Ferrol, San Fernando (Cádiz) y Cartagena, así como también en los arsenales de Palma Mallorca y Las Palmas de Gran Canaria, lo que generó una enorme división de la misma, quedando adscrita, una parte a la zona republicana y otra a la nacional.

Los buques que se encontraban al estallar la Guerra en la zona dominada por los nacionales eran los liderados por el crucero Canarias y el crucero ligero Antonio Cervera, más tarde se incorporó a la misma el Baleares, cuya construcción no estaba acabada del todo, así como los destructores, Velazco, Huesca y Teruel. En la parte republicana la flota estaba liderada por acorazado Jaime I, los cruceros ligeros, Libertad, Méndez Núñez, y los destructores, Sánchez Barcáiztegui, Lepanto y Almirante Antequera así como algún que otro submarino..

En 1937 una vez incorporado el crucero pesado Baleares a la flota nacional, participó junto al Canarias y Almirante Cervera en la batalla de Málaga.

La batalla naval más importante de cuantas tuvieron lugar durante la Guerra Civil fue la cabo de Palos, que ocurrió entre las noches del 05 al 06 de marzo de 1938, a unas 70 millas en la costa de Cartagena. En este enfrentamiento resultó hundido el crucero pesado Baleares, en el mismo resultó muerto el jefe de la flota nacional el almirante, Manuel Vierna Belando y la mayor parte de la tripulación del buque.

En esta batalla participaron los siguientes buques; por los republicanos: los cruceros ligeros, Libertad y Méndez Núñez los destructores Sánchez Barcáiztegui, Lepanto y Almirante Antequera, (el torpedo que destrozó al Baleares fue disparado por el destructor Lepanto); por los sublevados: los cruceros Canarias y Baleares, el crucero ligero Antonio Cervera y los destructores, Velazco, Huesca y Teruel.

Bajas todas en la parte de los sublevados: Crucero pesado hundido y 786 tripulantes desaparecidos. Por parte republicana ninguna baja digna de mención. El gobierno de la Republica le concedió al Capitán de Corbeta González Ubieta, Comandante Jefe de la Flota por los servicios prestados la Placa Laureada de Madrid.

En septiembre de 1985, en el banco pesquero canario sahariano, se venían dando actos de piratería propiciados por los saharauis, pertenecientes a la RSD (Republica Sahariana Democrática), la osadía de los pobladores de la antigua colonia española, cada vez adquiría más notoriedad, (posiblemente porque ningún país de donde procedían los barcos pesqueros que allí faenaban, se digno darles un escarmiento). Uno de los peores atentados que llevaron a cabo fue contra el patrullero de la Armada española, Tagomago-(PVz22), con base en el arsenal de Las Palmas, que intentando socorrer al moto pesquero Junquito, se vio tiroteado desde los acantilados de la costa por miembros del Frente Polisario.

Como bien manifestó el Teniente de Navío, comandante del citado patrullero, Francisco Olmos Vargas, “-que no pudo repeler la agresión por no disponer del armamento y la munición necesaria para haberlo hecho-“. El trecho de la costa occidental africana entre Cabo Juby y Cabo Blanco hay una distancia de 500 millas de costa, la misma debería estar constantemente vigilada por buques de guerra, perfectamente equipados y armados para poder hacer frente, si fuese necesario a este tipo de ataques.

Este atentado con resultado de dos muertos y varios heridos, un tripulante del pesquero Junquito, y un cabo segundo de la artillería propia del buque, así como varios marineros del mismo. Navegaba el Tagomago a 0,8 millas de distancia de la costa (1,5 kilómetros), la visibilidad era bastante mala debido a que había una niebla muy baja. El Tagomago recibió cuatro impactos de 20 centímetros de diámetro algo más arriba de la línea de flotación, así como uno más en la chimenea. En el puente de mando explotó un cohete, que causó la muerte al citado cabo segundo de artillería José Manuel Castro Rodríguez. El armamento utilizado por los saharauis fue una ametralladora de 12,7 mm. y cohetes de 40 mm.

El presidente Sánchez manifiesta ahora que retiro la fragata Méndez Núñez del Mar Arábigo por temor a las amenazas veladas de China, algo que nadie se cree, sería más honroso para él decir la verdad por muy cruda que esta sea, con mentir no saca nada, ya que tarde o temprano se va a saber la verdad.

Cuando ocurrió este incidente gobernaba en España, Felipe González y sus huestes, era ministro de Asuntos Exteriores, Francisco Fernández Ordoñez, el cual que se sepa jamás denunció este atentado perpetrado por los saharauis a un barco de guerra español ante el gabinete de seguridad de las naciones unidas, cuya misión era exclusivamente de vigilancia, para el desarrollo en buena armonía, entre todos los pesqueros que se encontraban en la zona especialmente a los españoles, sin embargo el gobierno nunca “-pertrechó-“ a estos buques que realizaban esta labor, para poderle hacer frente a este tipo de incidente, como así manifestaron indignados los armadores, los consignatarios y los propios pescadores que eran se jugaban la vida en esos caladeros.

La Armada Española durante su gloriosa historia siempre ha brillado con un esplendor incontenible desde un principio, cuando en 1247 el almirante de Castilla Ramón Bonifaz, reconquistó Sevilla en los tiempos de Fernando III el Santo, accediendo a la ciudad bética a través del rio Guadalquivir. Son muchos los apellidos de ilustre hidalguía los que hicieron que nuestra Marina tuviera esa grandeza que ostentaba, y cuyo declive se inició en la batalla de Trafalgar como ya hemos vimos.

Citar algunos por sus méritos sería lo normal, ya que es como hacerles un homenaje a estos grandes prebostes, que hicieron de la Marina y el mar su profesión más noble, y agradecerles sus gloriosas hazañas que hicieron posible, que el nombre de España fuera tenida en cuanta en cualquier foro naval donde su nombre fuera citado, pero no voy hacerlo, ya que tal vez pudiera caer en el tópico de olvidar involuntariamente a algunos de estos apellidos, cuyo valor y dignidad ha sido hartamente reconocido.

Nuestra Real Armada merece el reconocimiento de todos los españoles, sus éxitos y triunfos han sido reconocidos en todos los mares del planeta, y no debemos permitir que unos gobernantes carentes de los sentimientos patrióticos más básicos, ponga, en tela de juicio la honorabilidad y la grandeza de nuestra Armada de una manera tan vulgar y patética.

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