Honor y gloria a la Real Armada Española (I)

Proemio o exordio.- “-Durante mi época de profesor de la EFMP del Instituto Social de la Marina (ISM) en Las Palmas, mi relación con Jefes y Oficiales de nuestra querida Armada, tuvo una gran repercusión en mi vida, fue una verdadera experiencia que jamás he olvidado. Allí me relacione con Capitanes de Navío, de Fragata, de Corbeta, algunos de los cuales llegaron alcanzar el grado de Almirante. También Ingenieros de Armas Navales, Tenientes Coroneles y Comandantes de Infantería Marina.

Además de los marinos mercantes, Capitanes, Pilotos de Primera y Segunda Clase, Maquinistas Navales, Patrones Mayores de Pesca y Mecánicos Navales, etcétera. De todos ellos aprendí cosas muy interesantes, gracias.

Cuando se fundó la Escuela los máximos responsables del Instituto eran, Manuel Pérez de la Barreda, Delegado Provincial y Antonio Betancor, Secretario General, y el Jefe de los Servicios Técnicos, Daniel Cambronero Mesa, Maquinista Naval Jefe. La fundación de la misma la realizó, Antonio Corral Baena, Teniente Coronel de Infantería Marina, Secretario General de la Comandancia Militar de Marina, de la que era Comandante Jefe el Capitán de Navío. Luis Campos-“.

La Real Marina Española siempre destacó por su relevante prosapia, donde con el paso de los años sobresalieron en la misma, los miembros de insignes familias, donde sus ilustres ascendientes y descendientes todos supieron servirle a España en las más difíciles misiones que nuestra Armada llevó a cabo en todos los mares del planeta.

De los tiempos primigenios, destacar a los hermanos Pinzón, que acompañaron a Cristóbal Colón en el descubrimiento de América, como Jefes de las naves, la Pinta y la Niña. A partir de esa fecha otros navegantes españoles, de un enorme prestigio se embarcaron rumbo a lo desconocido, con el fin de realizar algunas de las gestas más importantes de cuantas se conocen en la historia de la navegación.

Así como la fue primera vuelta al mundo, llevado a cabo por Juan Sebastián Elcano, aunque cuando se inició la singladura figuraba como Comandante Jefe de una flotilla de cinco barcos a saber; el Trinidad al mando del almirante de la flotilla el portugués Fernando de Magallanes, que no vio cumplida su misión al fallecer en la batalla de Mactán, tomando el mando, uno de los amotinados, que iban como contramaestre en la nao Concepción, Juan Sebastián Elcano; el Concepción al mando de Gaspar de Quesada, y Elcano ya citado como contramaestre; la San Antonio al mando de Juan de Cartagena; la Santiago cuyo comandante era Juan Serrano y la Victoria cuya jefatura recaía en Luis de Mendoza.

Zarparon de Sanlúcar de Barrameda, el día 20 de mayo de 1519, poniendo rumbo al sur, con más de 239 hombres. Una vez circunvalado el planeta regresaron al citado puerto, el 06 de septiembre de 1522, con una sola la nao, la Victoria al mando de Juan Sebastián Elcano, con solo una veintena de hombres. Según al amanuense de la flota habían recorrido más de 14.460 leguas, aproximadamente unos 67.059 kilómetros.

Otros insignes marinos y navegantes continuaron esta tradición y sus incursiones allende los mares eran muy celebradas. Una de las primeras exploraciones llevada a cabo por marinos y exploradores españoles, se inició en el año 1499, poco tiempo después del descubrimiento de América, en la que participaron, Alonso de Ojeda, (1468 Torrejondillo del Rey-Santo Domingo 1515). Navegante, gobernador, conquistador, recorrió las costas de Guayana, Venezuela, Curaçao, Aruba, Trinidad-Tobago, y Colombia. Le cupo el honor de descubrir el lago de Maracaibo, que esta unido al Golfo de Venezuela a través de un canal de navegación.

Juan de la Cosa (1460 en Santoña-1510 en Tubaco, Colombia), navegante y cartógrafo. Participo en los siete primeros viajes que se realizaron a América. Fue el primer cartógrafo que hizo la primera carta náutica donde figuraba el continente americano. Ambos junto al florentino Américo Vespucci, navegaron por las costas meridionales del mar del Caribe.

Otro épico acontecer que ilustro la gloria de nuestra Marina fue la batalla ganada, en este caso al imperio Otomano (turco), la de Lepanto, considerada como una Santa Cruzada, ya que la expansión turca amenazaba a todos países del mediterráneo, donde una flota formada por los barcos de la Santa Liga, mandada por Juan de Austria, y sus más fieles colaboradores, Álvaro de Bazán, Alejandro Farnesio, Luis de Requesens, y por la Republica de Venecia Juan Andrea Doria, el resto de las “flotillas” pertenecientes a la Orden de Malta, Republica de Génova y el Ducado de Saboya, mandados por insignes marinos propios de estos pequeños estados.

El 07 de octubre de 1571, esta batalla citada, adquirió tal virulencia, que los turcos huyeron en desbandada, y la flota de la coalición, celebró la tan sonada victoria. En esta contienda perdió un brazo Miguel de Cervantes Saavedra, autor del –Quijote- la obra cumbre de la literatura hispana.

El almirante, Blas de Lezo y Olabarrieta (1689-1741), conocido como “el marino español jamás derrotado”. En sus incursiones como “guardiamarina”, y posteriormente como oficial, Jefe y almirante, en las diferentes batallas navales en las participo, fue perdiendo, primero un ojo, luego una pierna y finalmente un brazo, estas mutilaciones corporales no mermó ni un ápice su arrojo y valentía, -se diría que adquirió más sagacidad, astucia y experiencia a la hora de “guerrear”-, cosechando victorias en cuanto batallas intervenía. La más sonada posiblemente fuera la de Cartagena de Indias, Colombia, donde derrotó a la flota inglesa mandada por el almirante Edward Vernon.

Este almirante intentó conquistar Cartagena con 195 navíos, 32.000 soldados y 3.000 piezas de artillería. Se comentó que esta flota era bastante más numerosa que la formada como la Armada Invencible, y que solo fue rebasada en la II Guerra Mundial, por gran la flota que utilizaron los aliados en el desembarco de Normandía.

El Teniente General de la Armada Blas de Lezo solo contaba con 3.600 soldados 6 navíos, sin embargo derrotó a los ingleses en buena lid, lo que valió el sobrenombre del “salvador de Cartagena”.

Se dio la circunstancia de que el rey ingles que tenía la total certeza de triunfo de su ejercito, mando a acuñar a priori una moneda con la siguiente leyenda: “La arrogancia española humillada por el almirante Vernon y los héroes británicos tomaron Cartagena, abril de 1741”.

Sus famosas frases arengando a sus tropas, tienen un sentimiento patriótico jamás igualado, que actualmente debería servir a estos sujetos desvergonzados que nos gobiernan como ejemplo, de lo que es de verdad la “españolidad”. Fueron muchas pero me voy a limitar citar a las que más me han impactado por sus honorables contenidos:

“-Yo me dispongo a entregarlo todo por la patria, cuyo destino está en juego; entregare mi vida si es necesario, para asegurarme, que los enemigos de España no habrán de hollar su suelo. Que la santa religión, a nosotros confiada por el destino, no habrá de sufrir menoscabo mientras me quede un aliento de vida-“.

“¡Morid, entonces, para vivir con honra!”.

“¡Vivid, entonces, para vivir honrados!”.

“¡Viva España! ¡Viva el rey! ¡Viva Cristo Jesús!”.

“El destino del Imperio está en vuestras manos”.

Estas eran sus hermosas palabras, que desde el puente de mando del barco insignia, de la flota que mandaba, le dirigía a sus hombres antes de entrar en combate.

Este trabajo que constara de dos partes, se lo dedicó a los miembros de la Armada Española, tan descalificada por el presidente Sánchez y su ministra de Defensa Robles, dos “adefesios políticos”, desconocedores de la grandeza de España y de su insigne Armada. Es lamentable que estos personajes faltos de conocimientos, y anclados en el “odio” más lacerante hacía nuestros ejércitos, actúen de esta forma tan lamentable y nadie le pida explicaciones.

“Que hermoso amanecer de aquel 12 de octubre de 1492, cuando Rodrigo de Triana, gritó desde la cofa de la nao Santa María ¡Tierra a la Vista!“

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