La Casa-Museo León y Castillo de Telde acoge la muestra ‘El dibujo del acero’

La Casa-Museo León y Castillo de Telde inaugura el día 27 de febrero, a las 19.00 horas, la exposición ‘El dibujo del acero’, del escultor murciano afincado en dicho municipio, Máximo Riol, uno de los máximos exponentes de la escultura canaria de los últimos tiempos. Con esta individual del artista el mencionado centro museístico teldense que gestiona el Cabildo grancanario inaugura una nueva sala que a partir de ahora estará destinada a la organización de exposiciones temporales.

La muestra citada, que permanecerá abierta hasta el día 26 de mayo próximo, recoge una selección de quince piezas del artista que abarcan 20 años de creación, desde ‘Sima’, una escultura de 1987 propiedad del Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Gran Canaria, hasta ‘Forestas y Prótego’, una obra de 2007. Comisariada por Jonathan Allen, la entrega individual de Riol cuenta con la edición de un catálogo que recoge un texto del propio crítico de arte y profesor universiatrio, así como una biografía y bibliografía escogida del escultor.

La exposición individual ‘Maximo Riol. El dibujo del acero’ puede visitarse de manera gratuita en la Casa-Museo León y Castillo de Telde de martes a domingo, de 10.00 a 18.00 horas.

Según señala Jonathan Allen las quince obras elegidas para la exposición abarcan dos décadas de producción, desde 1987 hasta 2007. “Algunas son piezas únicas que ilustran la creación única de este creador”, explica el comisario, que ha seleccionado entre ellas, ‘Sima’ (1987), “una pieza de rugosos contornos de acero al carbono, ‘Domus euphórbica’ (1995) que conecta con la primera euforbia y el domus, explorando la profundidad abisal de la gruta telúrica, y la ‘Domus euphórbica’ (1995) que concreta estas tendencias iniciales”.

Según Allen, “el románico se patenta en el ‘Protector’ (1990) y en ‘Calor’ (1992), homenaje a Felo Monzón Geara, con quien el escultor colaboró estrechamente en la Escuela Luján Pérez. La evolución figurativa del románico se pude ver tanto en la ‘Portada’ (1998), de modo directo, más abstractamente en ‘A dos horas de Formalhaut’ (1994) y en clave de figuración lineal en la maqueta de ‘Al Padrito’ (1999)”.

Por otra parte, “la dinámica del goro y la forma barroquizante, está presente en la homónima maqueta (2001) de la escultura monumental, en ‘Habitat-9’ (2003) y ya con una adaptación simbólica en ‘El templo de la música’ (2003), que es un homenaje a Alfredo Kraus, en el cual el hábitat del goro funciona como símil de la laringe y alude al origen de la voz humana. La maqueta de ‘Oasis’ representa el arranque de las palmeras y los palmerales; ‘Paisaje del Sur’ (2006) es un jardín de hierro único, y ‘Forestas’ y ‘Prótego’ (2007) nos remite al gran monumento de Artenara”, avanza el comisario.

Para el crítico “obras excepcionales e individuales en su dimensión estética se encuentran en el ‘Cristo’ (2005), ‘La tarabilla’ (2001) un ave puramente figuativa y lineal, la ‘Menina y Menino’ (2002) reflexión sobre el arquetipo de Velázquez que condujo a la monumental escultura en color emplazada en Leganés, y la prueba del Busto de López Botas, cuya versión pública orna la ribera norte baja del Barranco de Guiniguada, recordándonos una faceta nueva de Máximo Riol, su dibujo y su escultura figurativa de los rostros”, concluye Jonathan Allen.

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