La comunicación en la prensa

La prensa es un sistema abierto de la comunicación humana tecnificada que procesa acontecimientos, ideas y sentimientos procedentes de una o varias fuentes, para transmitirlos a destino mediante un canal llamado periódico. Su función no es únicamente informativa, pues compara y contrapone unos sucesos con otros, argumenta, concluye, y plantea soluciones, influye así en el público lector. Es un medio de comunicación social de formación cultural, educativa, y también un modo de entretenimiento, pero siempre teniendo formalismo y respeto por parte de los editores, que proporcionen sobre todo confianza de que lo que estamos leyendo, está hecho correctamente y con el fin de formarnos como personas.

El lenguaje periodístico, en general, reúne una serie de características tales como la claridad ya que los periodistas escriben, ante todo, para ser entendido, por lo que emplean la lengua estándar, la que se caracteriza por no tener grandes diferencias dialectales ni sociales y cubre todas las necesidades de comunicación que tiene una comunidad. La claridad, que concierne tanto a las ideas como a la construcción de las oraciones, que suele respetar el orden lógico del castellano: sujeto, núcleo verbal y complementos. La alteración de este orden sólo debe hacerse para resaltar algún elemento que resulta muy importante. Se prefiere la frase enunciativa, el estilo directo y el verbo activo.

Otra característica es la concisión, que implica decir mucho con pocas palabras que son muy significativas; por lo tanto, se emplean fundamentalmente frases breves y se rehúye la verborrea y la redundancia. El estilo periodístico se caracteriza también por el empleo de palabras y frases de fácil comprensión y procura huir de las rebuscadas y artificiosas y por la naturalidad, que consiste en emplear la palabra propia, simple y exacta y que la entonación sea natural.

La prensa ejerce una notable influencia en el habla del ciudadano medio. Por ello, debe evitar las tentaciones que, a veces, acechan a los periodistas, tales como: literaturizar su estilo, que se hace mucho en las crónicas deportivas, emplear un estilo administrativo que es el que emplean los políticos para no referirse con sinceridad a las cosas, usar vulgarismos y jergas creyendo que así se acercan más fácilmente al lector, difundir extranjerismos innecesarios, usar abundantes eufemismos, circunloquios y tecnicismos. Tampoco se debe usar frases hechas porque los periodistas deben procurar que lo que escriben no sea un simple y vulgar cliché, sin originalidad.

Tradicionalmente, este medio se considera cultural ya que además de aportar la noticia, ofrece el comentario, la investigación y la reflexión, lo que provoca credibilidad en la opinión pública. La mayoría de los periódicos tienen distribución local, lo que permite segmentar geográficamente los contenidos. Su lectura es voluntaria lo que representa un esfuerzo diferente al de otros medios.

A la hora de enviar a la prensa una nota informativa para su divulgación, debe tenerse en cuenta una serie de cuestiones para garantizar que la misma sea leída en su totalidad. Entre esas cuestiones está la forma en que debe estructurarse la información. Una nota informativa es simplemente una indicación de que algo está sucediendo o que va a suceder, y no es un completo informe del hecho visto desde todos los ángulos. Por consiguiente, debe ser lo más breve posible, y ocupar sólo una cara de una hoja.

Es conveniente que cada nota informativa tenga siempre un encabezado que identifique a la organización y, si se remite por correo electrónico, utilizar para el apartado “asunto” una frase corta y atrayente que mueva a leer su contenido. El texto debe ser a dos espacios, con una clara separación de párrafos y amplios márgenes. Deberá comenzar con una cabecera o título descriptivo, para identificar el acontecimiento o el texto de la noticia. La nota informativa tiene como objetivo suscitar el interés en el tema, y estimular al medio de comunicación a que tome medidas adicionales. El texto debe entrar rápidamente en el quid de la cuestión facilitando sólo el contexto necesario para destacar la importancia del acontecimiento. El material debe ser “nuevo”, “interesante” y “cierto” así como adecuado para el público al que se dirige el medio.

Deben incluirse todos los hechos pertinentes, después de haber sido concienzudamente verificados. Un error en una nota informativa minará seriamente la credibilidad del remitente. Al dar nombres de personas se citarán también los nombres propios, y no solamente las iniciales. La información debe ser completamente exacta. Si existe la más pequeña duda sobre cualquier detalle, éste debe omitirse. Si se descubre posteriormente un error, los receptores deben ser informados inmediatamente. Una nota informativa debe indicar claramente su autor o departamento o área de origen. Deberá facilitarse una referencia para futuros contactos, con inclusión de los números de teléfono o correo electrónico.

Una vez producida la nota informativa, debe difundirse lo antes posible, ya que las horas e incluso los minutos pueden tener importancia para que el medio de comunicación decida si se va a hacer uso de ella y la forma en que va a ser utilizada.

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