La comunicación y el capital humano

El capital humano de una organización es su recurso más importante y básico ya que es el que desarrolla el trabajo encaminado a dar productividad a la actividad que la misma lleva a cabo. Los gerentes, directivos o administradores deben basarse para la toma de decisiones en el trabajo que desempeñan sus trabajadores y así saber elegir el tipo de acción que más le convenga a la organización.

Para que haya una buena relación del capital humano con la organización, se debe desarrollar planes de apoyo con servicios como la capacitación así como proveer de herramientas que hagan que sus tareas sean más eficientes y permitan desarrollar sus actividades con eficiencia. Es importante tener un departamento de recursos humanos y comunicarse constantemente con todos los integrantes del capital humano para ayudar a su desarrollo profesional.

Muchas organizaciones, ante la imposibilidad operativa y financiera de contar con un departamento de recursos humanos, dejan en segundo plano esta función, lo cual representa una desventaja ante la competitividad que se vive día a día que puede significar una disminución en el logro de sus objetivos.

Las organizaciones que no prestan la suficiente atención a su capital humano pueden tener muchas desventajas por no capacitarlos antes de realizar sus actividades lo cual representaría disminuciones en la calidad del servicio. No hacer las cosas bien desde el principio y a la primera, y corregirlos posteriormente significaría costos extras para la organización. Es conveniente identificar la necesidad de implementar esquemas eficientes para el manejo de la información y aplicarla para el reclutamiento, selección y evaluación del personal y así encontrar a la persona o personas ideales para un determinado puesto o función.

La comunicación y la colaboración dentro de las organizaciones mejora con el trabajo en equipo puesto que se fomenta el aprendizaje compartido, se produce una mayor involucración en los procesos por parte de los empleados, se genera un mayor número de ideas. Se potencia el orgullo de pertenencia a la compañía y una buena organización, con lo que se rompen barreras antiguas en los niveles de responsabilidad. Se logra asimismo que ante una misma mesa se sienten representantes de distintos estratos de un departamento. La gran efectividad de un equipo se basa en su diversidad: cuanta más variedad de roles exista entre los miembros de un mismo equipo, mayor será su fortaleza y su potencial para alcanzar sus objetivos.

Del trabajo en equipo se pude apreciar las siguientes características: se comparte el objetivo o fin último que es común para todos, la unidad de trabajo es el equipo, no la persona, existe una división funcional del trabajo más o menos estable, que permite asignar tareas, el referente básico de actuación es el problema a resolver, se produce una acción externa integrada del conjunto del equipo., existe un enriquecimiento mutuo, se comparte un modelo de intervención, hay un lenguaje común, en la medida en que hacen operativa la relación.

A la hora de construir un modelo de comunicación con el capital humano, la circulación de la información y la toma de decisiones, es necesario tener en cuenta que: las comunicaciones han de ser abiertas, hay que tener aptitud de diálogo y de respeto, debe haber una estructura y organización operativas, debe existir un nivel de confianza (en la capacidad del otro profesional), hay que procurar una relación de interdependencia; tener conciencia de la mutua dependencia, hay que tener clara la participación en la responsabilidad común, es necesario tener conciencia de la finalidad del modelo de organización e intervención, hay que hacer una puesta en común de prioridades.

Hay elementos que dificultan la comunicación con el personal tales como: tener objetivos contradictorios, el lugar y el momento elegidos para dar una información, acusaciones, amenazas y exigencias, hacer preguntas que, al mismo tiempo, son reproche, contaminación acústica, inconsistencia de los mensajes, cortes de conversación, etiquetar (“tú eres un cotilla”), generalizar, utilizar términos vagos, no escuchar.

Para evitar estos elementos negativos, hay que potenciar otros que facilitan la comunicación, tales como: buscar el momento y lugar adecuado, escuchar activamente, empatizar, utilizar un lenguaje acorde con el nivel del interlocutor, expresar sentimientos y opiniones, emplear la comunicación no verbal acorde al mensaje que transmitimos, mantener un estado emocional facilitador.

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