La política se vulgariza

Esto es algo que se -venía venir-, la aparente profesionalización de la –política-, como vengo diciendo desde hace algún tiempo, donde algunos de estos –ignaros sujetos- reparten sus tarjetas de visitas, con su nombre, y de profesión –político-, están rompiendo el verdadero –credo- de este arte-ciencia, con que la predicaron y la enaltecieron su verdadera función, los filósofos y tratadistas griegos hace muchos siglos.

Evidentemente al igual que en otros “menesteres» siguen existiendo las excepciones de rigor, ya que gracias a Dios no todos lo que se dedican a ella tienen, ese -marchamo de vulgaridad- que identifica a la mayoría de los que inmiscuyen en algo tan loable. Esos moldes que la acrisolaron desde un primer momento están desapareciendo, por lo que la -casta política- por llamarla de alguna forma esta en franca decadencia, algo que con el paso del tiempo se nota cada vez más.

La política como profesión no tiene razón de ser, las personas que se inmiscuían en la misma pertenecían a todas las capas de la sociedad, profesionales de distintas materias, miembros de la nobleza, obreros, etcétera, que tenían un punto en común que –era la de ser honrados a carta cabal-, algo que hoy no se estila.

La delincuencia, lamentablemente se identifica con el –político-, pero no con la -practica de la política-, el que hace mala a la misma, son estas personas que la practican que no respetan los contenidos y los predicamentos por lo que se rige, proscribiéndola por la enorme cantidad de –chanchullos- que se hacen amparándose en ella.

El libertinaje que ha ido adquiriendo la política en estos últimos años, la ha llevado a convertirse en algo indeseable, los ciudadanos últimamente no están por la labor de concurrir a las elecciones que se suelen llevar a cabo con tanta –profusión-, ya que se han dado cuenta que la mayoría de los que se inmiscuyen en la misma van a lo mismo, a buscar prebendas y réditos, que durante los cuatro años que la ejercen se empecinan sin reparos en conseguir la riqueza, algo que saben de antemano que otros han conseguido.

Los políticos actuales como veremos, carecen en la mayoría de los casos de la preparación necesaria para ejercer esta labor, la mayoría de ellos son casi –analfabetos-, no me refiero a una mínima formación, sino que malamente saben leer y escribir, lo que les hace caer cuando dan una orden dentro del área donde ejercen su labor, se haga patente su falta de preparación, y hasta sus faltas de ortografía, que ponen en tela de juicio a la institución que representa y a sus respectivos partidos, si a estas inadecuadas forma de actuar, le añadimos su falta de civismo la misma se convierte en una bomba relojería a punto de explotar.

Hace solo unos días ocurrió en San Bartolomé de un acontecimiento que desacredita, no solo políticamente a la protagonista de este –sucio affaire- sino incluso como persona de bien. El –vulgo- cree que ser político identifica al sujeto como un ser superior, y por consiguiente que con su –poder- todo se –allana- craso error, ya que no es así. Con motivo de la celebración de las fiestas en honor a Santiago de Tunte, los sacrificados jóvenes que forman la Comisión de Fiestas, se reunieron con la concejal del área correspondiente –festejos-, con el fin de acordar y tratar los temas relacionados con los eventos fiesteros a celebrar.

“Según comentan los miembros de esta Comisión observaron desde un principio -cierto tono despectivo y prepotente de la señora concejala-, al anunciarle que el presupuesto no podía ser como el del año anterior dada la falta de liquidez del consistorio, rebajándolo hasta, 42.025 euros, algo que la comisión acepto de –facto-, sin embargo una finalizada la misma se enteraron que el verdadero presupuesto otorgado por el ayuntamiento había sido de 53.293, -con un desface en menos de 11.168 euros-.

Lógicamente los comisionados exigieron la aclaración correspondiente a la concejal citada, doña Pino Delgado Santana, miembro del grupo de gobierno por Coalición Canaria la cual les replicó groseramente todo hay que decirlo, “La concejala soy yo y se lo tienen que –mamar», una expresión impropia de quien representa a una parte de la ciudadanía, pero dice el refrán, –de todo hay la viña del Señor-. La vulgaridad de los políticos se acrecienta cada vez más, y desgraciadamente así nos va.

Esta señora tendría que ser –dimitida- de su cargo ipso facto, y el Secretario General del Partido en Canarias el señor Barragán expulsarla del seno del mismo. Siempre se ha dicho que la “–política no es mala, sino que la hacen mala (valga la redundancia) las personas que se dedican a ella-“. Este caso flagrante es una prueba de ello.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *