La posverdad cabildicia antijudía

El Cabildo Insular de Gran Canaria ha sido condenado por el Juzgado de Contencioso Administrativo número 4 de LPGC por tres cuestiones sustantivas: “vulneración de derechos fundamentales, falta de competencia del ente local y la vulneración del principio de objetividad y neutralidad en la gestión de los intereses públicos”. El asunto se refiere al acuerdo plenario tomado el 27 de noviembre de 2015 por el que aprobó sumarse a la campaña BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones) contra el Estado de Israel, moción presentada, aprobada y aplaudida, ¡cómo no!, por Nueva Canarias NC-FA, Partido Socialista y Podemos. El PP se abstuvo en la votación, en mi opinión por su cobardía tradicional a la hora de mantener posturas claras en aquellas cuestiones que están en la agenda progre de lo políticamente correcto, no vaya a ser que se incremente su percepción como “nasty party”, partido desagradable y falto de principios, entre sus menguantes votantes.

Conviene destacar y tomar nota de que el recurso presentado y fallado favorablemente, no lo interpuso ni la fiscalía ni ningún partido político de los que dicen defender el estado de derecho. Fue iniciativa de Ángel Guillermo Mas Murcia, en nombre de ACOM, organización española privada, aconfesional e independiente que refuerza la relación entre España e Israel a través del trabajo conjunto con el gobierno, los partidos políticos y la sociedad civil.

La sentencia es contundente en la condena del sectarismo y de la más que evidente judeofobia que se respira en aquella casa palacio. Y no sólo allí por desgracia, basta ver la casi nula repercusión mediática y social que ha tenido esta esperpéntica cabildada. Conviene leer el texto con detenimiento a pesar de la confusa redacción, con una sintaxis española muy mejorable, tal vez motivada por la gran cantidad de fragmentos “corta y pega” de otras condenas anteriores por mociones a favor del BDS en algunas entidades locales españolas.

Patética resulta la justificación del acuerdo cabildicio. Alegan los abogados del Cabildo, entre otras excusas obviamente rechazadas por la Magistrada Juez, dos cosas. Una es que lo hicieron “como manifestación de la libertad de expresión y del pluralismo político”. La otra es que “el Cabildo insiste en que la moción aprobada es una mera declaración de carácter político y que no comporta mayores efectos jurídicos”.

Si la primera consideración de los partidos antisemitas olvida que dentro de un organismo público la libertad y el pluralismo están limitados por el ámbito de sus competencias propias, un Cabildo no debiera ser un plató de TV o una tertulia radiofónica. La segunda razón es literalmente una posverdad o una realidad paralela, formas posmodernas de edulcorar una mentira política de las de pecado mortal preconciliar y predemocrático. El acuerdo aprobado reza literalmente en su apartado uno “declarar a la Isla de Gran Canaria como espacio libre de Aparheid israelí (ELAI)”, y en el segundo precisa que “por esta declaración el Cabildo de Gran Canaria se compromete a no establecer convenio, contrato o acuerdo de tipo político, comercial, agrícola, educativo, cultural, de seguridad o deportivo con instituciones del Gobierno Israelí…”. Según el nuevo DRAE, posverdad es la “distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales. Los demagogos son maestros de la posverdad”.

Por si fuera poco y la vergüenza propia ninguna, el apartado 8 acuerda “remitir este acuerdo al Presidente del Gobierno de España, al Presidente del Gobierno de Canarias…, al Parlamento Europeo…”. Es de suponer que también se lo remitieron al Consejo Superior de la Galaxia, de forma similar a la necedad claustral de la Universidad de La Laguna cuando remitió una queja al pueblo norteamericano por haber reelegido a Bush. La desvergüenza de esta casta progre no reconoce límites para afrentarnos. Por eso la Justicia los ha puesto en su sitio.

Pero como una cosa es una cosa y otra cosa son dos cosas, en feliz sentencia de Pepe Alemán, Morales, Ramírez y sus subvencionadas comparsas no dudaron en levantar por unas semanas el veto institucional a Israel para que la firma Gottex, referente mundial en ropa de baño, pudiera desfilar en la pasarela Moda Cálida de este año… Es que el Cabildo Insular de Gran Canaria, además de antijudíos y sectarios, son inconsistentes en sus planteamientos y gobiernen desde el odio visceral en estos y otros asuntos similares. ¡Achamán, pasa de nosotros este amargo cáliz hasta las nuevas elecciones!

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