La vulgaridad

Del latín vulgarís, es un término impropio de las personas cultas y de buena educación. Es muy practicada por el vulgo (pueblo), especialmente de la clase social baja, se la considera indecente, grosera e incluso ofensiva. Un ejemplo palpable de esta expresión se da esta dando últimamente en el futbol, “consistente en el desplante que un determinado futbolista le hace al público –tocándose- sus partes bajas”.

La vulgaridad ha adquirido carta de naturaleza actualmente, radicalizándose y enquistándose en la sociedad, en el desarrollo moral, ético de las personas, etcétera. La sociedad española ha roto con los buenos modales, y los comportamientos han adquirido unas connotaciones barriobajeras, donde la –grosería-, se esta imponiendo de manera sistemática. La educación tan enraizada en España ha perdido ese protagonismo que siempre ostentó, aquella expresión sintomática, se trata de un “caballero español”, era poco menos que la definición de todo lo “español”, que resumía la enjundiosa honorabilidad de cuanto provenía de nuestra querida España.

Actualmente la vulgaridad se ha convertido en el comportamiento más “execrable” de muchos españoles, que han caído en ese tópico infame y patético, que suele ser el calificativo que más abunda en todas las capas de sociedad, burgueses incluidos. Es muy posible que esa mezcolanza que viene sufriendo nuestro país desde hace algunos años por “-mor-“ de turismo, y así como también por la “-migración-“ descontrolada que llega a nuestro país, donde a nadie le interesa la procedencia de la misma, lo que ha propiciado la llegada de la mayor patulea de indeseables procedentes de los países de este de Europa, mercenarios, asesinos profesionales, ex militares, y toda esa clase de “-bazofia-“ que diariamente arriban a nuestras costas.

Las fronteras de Ceuta y Melilla, se han convertido en un referente, para millones de seres que buscan en ellas su entrada en “-el dorado-“, como denominan al continente europeo. Nuestra querida Guardia Civil se ve imposibilitada para evitar la entrada masiva de tanta gente, sufriendo en sus carnes el maltrato al que algunas veces se ve sometidos por algunos de estos migrantes envalentonados sin que sepa el porque, así como el tratamiento indiscriminado que la da el ministro del Interior Marlaska.

No soy “-racista ni xenófobo-“, pero es obvió que este trasiego intermitente de gentes venidas de los lugares más lejanos del mundo están subvirtiendo nuestra forma de vivir y especialmente de comportarnos. Recordar una vez más a, Jesús Caldera, ministro, que fue del nefasto gobierno de Zapatero, que motivo con su declaración constitucional de burdo contenido: “-papeles para todos-“, lo que ha generado que esta “-marabunta-“ de gentes llegan a España sin que nadie se interese de su procedencia, y lo que es peor, ni tan siquiera en su filiación se determina su profesión, y el porque han venido a nuestro país.

La llegada a España de los albanos kosovares, checos, polacos, rumanos, búlgaros, y otros procedentes de países sudamericanos, especialmente colombianos, peruanos, ecuatorianos, bolivianos, chilenos, han hecho que nuestro país se haya convertido en una moderna “-torre de Babel-“.

“-Hace bastantes años, cuando ingrese en el honorable Cuerpo de Telégrafos (actualmente desaparecido, motivado por las irregularidades de un gobierno socialista), una mañana cuando me incorporaba al trabajo, leí en la prensa, –que habían aparecido en el muelle de Santa Catalina una familia formada por los padres y un menor (extranjeros) muertos, tiroteados y masacrados, a los pocos días la policía nacional, comunicó que había sido un ajuste de cuentas, lo que “-alguien tildo ignorantemente este asesinato, como el tributo que la ciudad de Las Palmas tenía que pagar para conseguir convertirse en una ciudad abierta al mundo, –el hampa- había llegado a nuestra capital (esto ocurrió el año 1959)-“.

Residiendo el que suscribe, con si familia hace más de 45 años en Maspalomas, donde vine destinado como Director de la Oficina Técnica de Clase “A” de Correos y Telégrafos, viví en mis carnes, la forma de comportarse, -donde la exigencias especialmente de los marroquíes (1), que diariamente solían mandar 50.000 pesetas a sus familiares, mediante la utilización legal del servicio del giro nacional-, a un taxista de Melilla, que según me comento uno de estos usuarios, el taxista melillense cuando tenía acumulada una cierta cantidad de dinero, entraba en Marruecos y repartía el dinero a los verdaderos destinatarios, cuyos nombres les facilitaban los remitentes, cuyos nombres y direcciones llevaba anotados en una agenda (2).-

Como se ha visto la “-vulgaridad-“ es propia de los países “-atrasados-“ e incultos, dándose con más asiduidad en la gente de baja condición social. Que se sepa en España jamás se dio este comportamiento. Nuestro país siempre se acredito por una gran sabiduría, motivada por haber sido el lugar de nacimiento de grandes escritores, pintores, poetas intelectuales, políticos, músicos, que hicieron que la grandeza de España no tuvieran parangón en el resto de los países de su entorno.

Sería interesante citar que desde un principio destacaron, Juan de la Encina, Juan de Mena(que pertenecían a los –Mesteres de clerecía y juglaría-, el Marques de Santillana, Alfonso X el sabio, Jorque Manrique, Lope de Vega, Miguel de Cervantes, Francisco de Quevedo, Garcilaso de la Vega, Federico García Lorca, Jacinto Hernández, pintores como, Velázquez, Goya, el Greco, músicos de fama mundial como, Falla, Bretón de los Herreros, Granados, Guerrero, Albeníz, etcétera, políticos como, Castelar, Salmerón, Pi y Margall, Fernando de León y Castillo, Álvaro de Figueroa (conde de Romanones), Indalecio Prieto, Alcalá Zamora, Juan Negrín, Manuel Azaña, José Calvo Sotelo, más recientes, Manuel Fraga, Felipe González, Alfonso Guerra, Adolfo Suárez, por lo que estimo totalmente irracional, que los españoles hayamos caído irremisiblemente en la más indigna vulgaridad.

La mayor parte de los sudamericanos que habitan en España, que son bastantes numerosos por cierto, tienen unos conceptos de la ética y la moral bastante rudimentarios, por eso su comportamiento al respecto es totalmente inadecuado. En muchos casos y lo manifiestó con conocimiento de –causa-, acreditan un comportamiento bastante vulgar, por lo que relacionarse con ellos se me hace bastante complejo, son osados y atrevidos, en algunas ocasiones pretende imponer sus criterios en temas que le son totalmente desconocidos. Evidentemente como en todo hay excepciones, son muchos los que se han aclimatado a nuestras costumbres, y razonan con unos criterios lógicos.
Estos políticos de nuevo cuño, con más o menos profusión, están revestidos de una sempiterna –vulgaridad- acreditada en sus forma de comportarse al expresarse, así como también con la vulgar vestimenta con que asisten a las reuniones o a los plenos del Congreso y del Senado, que desde mi punto de vista constituyen una falta de respeto, a lo que significan ambas instituciones.

La vulgaridad se ha constituido en un mal endémico, que se ha adueñado de la sociedad española, la permisividad de la considerada –alta- sociedad, ha perdido esa enorme prosapia que siempre la revistió. En la actualidad la burguesía presume de sus –sonoros- apellidos pero sin embargo sus comportamientos dejan tanto que desear, que evidentemente lo ridiculizan.

La España culta y de dignísimo comportamiento, ya no tiene la preponderancia de la que siempre hizo gala, algo que de lo que es culpable la televisión, especialmente Tele5, donde se exhiben una serie de programas, donde brilla la más execrable grosería, compareciendo en los mismos toda clase de gente, de más o menos enjundia, que con el objeto de percibir una gratificación con bastantes –ceros-, se inmiscuyen en temas cuyos contenidos son bastantes indignos y faltos de transparencia, donde en muchas ocasiones se ponen a –parir-, a mucho/as españoles/as sacándole a relucir sus virtudes y defectos, en algunos casos con verdad y en otros con mentiras, lo que hacen que pierdan el poco prestigio del que hacen gala.

Esta es la España que tenemos en la actualidad donde todo vale, y donde el defensor del pueblo y la justicia, soportan y aceptan todas estas intromisiones falaces, que en muchos casos han arruinado las carreras de muchos profesionales, que son atacados diariamente de manera inmisericorde.

(1).- Los marroquíes solían ser muy peligrosos, y si nos los atendías con diligencia te amenazaban. Un domingo del verano del año 1991, el jefe de Cartería de la Oficina, Ramón Suarez, fue obligado a subirse a un coche por dos marroquíes a punta de navaja, lo llevaron hasta la carretera de los Palmitos Park y le dieron una soberana paliza dejándolo tirado en la vía, cuando se recuperó un poco regreso caminando, dirigiéndose a la Comisaría, denunciando cuanto le había ocurrido, nunca supe si la policía dio con los autores.

(2).- Dado el volumen dinerario, de los giros que los marroquíes enviaban a Melilla, en algunos casos más de diez diarios, 50.000 x 10 = 500.000 pesetas, presente una denuncia ante la Delegación de Hacienda de Las Palmas, indicando que este comportamiento podía constituir un delito de “-evasión-“ de capitales, al efecto vinieron dos inspectores del ministerio, los cuales me solicitaron la documentación pertinente obrante en la oficina, dictaminando que efectivamente se trataba del delito de evasión, pero como los importes eran cursados mediante la utilización de giro telegráfico nacional, percibiéndose en el momento de la imposición unas tarifas consistentes en el -1/2%- de la cantidad más girada una tasa fija de 50 pesetas, no se podían abrir diligencias previas porque ese pago los inhibía de ser reos de este delito.

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