Las carencias e incompetencias de los candidatos

Las candidaturas que se nos ofertan para los comicios del día 26M, todas carecen desde mi punto de vista, de la sublimidad propia de quienes pretende gobernarnos durante los próximos cuatro años, y es que la política actualmente se sustenta en unos personajes cuya idoneidad “brilla por su ausencia”, su competencia no esta a la altura de la circunstancias, salvo excepciones, los que aparecen inscritos en las papeletas de los diferentes partidos que optan a gobernar en Canarias, Cabildos y Ayuntamientos, e incluso los que pretenden representarnos en Europa no son los más adecuados, de ahí que es muy posible que la abstención en estos comicios adquiera una gran notoriedad, dado que a los ciudadanos lo que vemos no nos agrada en absoluto.

Ciñámonos a los que aspiran a ser presidentes de la Comunidad Autónoma, donde repite, Román Rodríguez, por NC (Nueva Canaria), decir al respecto que, -nunca segundas partes fueron buenas-, y en este caso Roro dejó un mal sabor de boca, ya que su paso por este cargo (1999-2003) fue bastante anodino, no supo imprimirle a su mandato lo que los ciudadanos esperamos de quienes nos gobiernan, pienso que sus posibilidades de repetir, no cuenta con el apoyó suficiente de la ciudadanía para acceder después de cuatro años en el que defraudo por constatada insolvencia.

El cabeza de lista del PSC, Ángel Víctor Torres, no tiene la capacidad intelectual suficiente para convertirse en el máximo mandatario del gobierno canario, donde su bisoñez política en este tipo de cargos necesita un bagaje que no posee. En la legislatura que esta a punto de finalizar ha sido un “segundón” en el Cabildo de Gran Canaria, donde las competencias que le fueron asignadas, Obras Publicas y Deportes, su labor no fue precisamente primorosa, ya que su conocimientos en ambas se limitó a dejarse fotografiar, sin aportar nada positivo a las mismas.

El aspirante del Partido Popular, Asier Antona, es desconocido en estas lides, por consiguiente pienso que sus posibilidades son bastante nimias, máxime cuando lleva de segunda a, Australia Navarro, que no goza de las simpatías de la mayoría de los afiliados y simpatizantes del Partido Popular al menos en Gran Canaria.

El aspirante de Coalición Canaria, Fernando Clavijo, esta estigmatizado por el caso Grúas, y es muy posible que esa macula le impida sacar los votos necesarios para repetir una nueva legislatura, ya que además su labor al frente de la Comunidad Autónoma no ha sido nada brillante, y él es consciente que los votos que pueda obtener se circunscriben a la isla de Tenerife, en Gran Canaria su cachet es inexistente.

Los representantes del resto de los partidos, con la única excepción de Ciudadanos, pasaran sin pena ni gloria por estos comicios, sus lideres que optan a la presidencia son desconocidos para la mayor parte de la ciudadanía canaria, y por consiguiente los porcentajes obtenidos no serán suficientes para tener representación en el arco parlamentario canario.

Creo que las personas que se dedican a la política en Canarias, ya están más que vistos, por lo que los partidos necesitan savia nueva, el anquilosamientos de estos que se dedican a estos menesteres, -algunos llevan más de cuarenta años- mamando del bote de la política, es hora ya que se retiren a sus campamentos de invierno, bien pertrechadas gracias a los beneficios, y prebendas que obtuvieron al “socaire” de la política, en algunos casos sin merecerlas, gozan en la actualidad de una solvencia económica que les permite vivir con toda comodidad.

Al igual que los exegetas estudian las antiguas escrituras, los politólogos y los expertos de tan denostada ciencia, argumentan que las carencias y la adecuación de las personas que en España se inmiscuyen en estos avatares, carecen de los mínimos conocimientos para realizar una labor “positiva”, como gestores del pueblo en general, la decadencia en nuestro país de los que se autodenominan “políticos” es toda una realidad, radicando ahí la mala praxis que hacen de sus verdaderas obligaciones al frente de las instituciones.

Los españoles somos cada vez más reacios asistir a los mítines, donde los intervinientes en los mismos de la mayoría de los partidos “mienten” a conciencia, con el único objeto de arañar votos, pero el pueblo en general que se ha curtido en este aspecto a fuerza de “estacazos” pasan del tema, e incluso la oratoria que utilizan es chabacana y vulgar, ya que en la mayoría de los casos se limitan a difamar a los opositores, ya que no tienen argumentos ni preparación para hilvanar un buen discurso.

En las elecciones del próximo domingo día 26, veremos en muchas candidaturas el retorno de algunos nostálgicos, que piensan que todavía tienen posibilidad de ganar, a los que se les ha olvidado, -a algunos- que su paso por la política fue “nefasta”, y por consiguiente tienen bastante complicado repetir como alcaldes como es el caso de, Demetrio Suárez, en Gáldar. Otros que en su paso por la política no tuvieron una actuación muy preclara como, Paco Valido en Telde, Pepa Luzardo en Las Palmas, sin embargo quieren probar nuevamente las mieles del triunfo, lo conseguirán ese es el quid de la cuestión.

Otros con menos seso, se agarran al “transfuguismo”, sin tener en cuenta que ese pecado, y esa falta de lealtad les puede jugar una mala pasada, obviándolo ya que los “chaqueteros” como así se conocen a los “tránsfugas” en España, suelen adolecer de la “ética” propia del que se cree un buen político, y se cambia de partido cuantas veces sea preciso buscando un mejor acomodo.

Otros a los que yo calificaría como pobres de espíritu, buscan en la política la “panacea” y los privilegios que en forma de dadivas o prebendas le ofrece la misma. La estulticia de estos últimos hacen que se conviertan en el hazmerreir de cuantos escuchan sus peroratas, faltas de ideas e incluso de contenidos, ya que son unos meros “comparsas” que intentan escalar posiciones en la sociedad, utilizando para ello lo más fácil la “política” como trampolín que los lance a la fama, donde la ingratitud y la irrelevancia de sus propios congéneres les hace fracasar en el empeño.

Las primeras elecciones que yo recuerdo fueron unas celebradas en Guía (mi pueblo natal), en el año 1947, donde se enfrentaba la mal llamada aristocracia “guíense”, contra un joven lleno de ilusión y con muchas ganas de trabajar por su pueblo. La precampaña fue “sucia” y muy hostil, ya que generaron transcendentales enfrentamiento, donde no solo se “utilizaba” la dialéctica, sino que en algunos casos se dieron casos de “peleas” bastantes cruentas. Las gano el más débil a priori, Juan García Mateos, que se convirtió en un extraordinario alcalde, al cual se le recuerda todavía como el mejor “alcalde” de Guía de toda su historia.

La “política” como un tratado filosófico que es, se ha convertido en la parte más indecorosa de la misma. La pureza que le dieron aquellos prebostes de la antigua Grecia, ha ido degenerando de tal manera, propiciado por los que la practican más por interés personal que por otra cosa, -que leer las obras relacionadas con la misma, es un lamentable susurro de los que la postularon-, comparada con la forma de practicarla actualmente, donde prima la deslealtad, la mentira y la infamia, y que además son retribuidas con unos emolumentos inapropiados, para los méritos que contraen.

Alertar a los votantes para que cuando vayan a cumplir con este derecho, tengan en cuenta que muchos de los que figuran en las listas electorales son “lobos con piel de cordero”, que buscan en la política su bienestar y no el de sus conciudadanos.

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