Las trampas de Hécate, diosa del destino

En estos días he vuelto a releer un interesantísimo libro titulado “Lo malo de lo bueno o las soluciones de Hécate”, escrito por el austriaco nacionalizado estadounidense Paul Watzlawick. El autor analiza muchas paradojas cotidianas apoyándose en la figura de Hécate, la diosa del destino que William Shakespeare introduce en su obra Macbeth y que son de total aplicación a la actual situación política española, que oscila entre caótica y aterradora.

Hécate encarga a las brujas que embauquen en la seguridad a Macbeth y le hagan creer que todo le saldrá bien en el futuro, mientras que no acontezcan dos cosas que el rey de los escoceses ve como imposibles de suceder. Él se siente seguro e invencible, pues las brujas le dicen en primer lugar: “¡Se sanguinario, valiente y atrevido! … ¡Búrlate del poder del hombre, pues ninguno dado a luz por mujer puede dañar a Macbeth!”. La segunda condición era que nunca será vencido hasta que el bosque de Birnam suba marchando para combatirle a la alta colina de su castillo en Dunsinan. Pero la realidad se impone a la falsa apariencia de seguridad porque quien derrota y mata a Macbeth, Macduff, nació de cesárea y porque sus tropas, camufladas con ramas de árboles cortadas, subieron por la colina hasta alcanzar el castillo desde cuyas almenas parecía verse que el bosque se movía.

El paralelo actual con los intentos del Dr. Sánchez de conquistar La Moncloa sin que medie una truculenta moción de censura, es casi una obviedad. La obra teatral dramatiza los dañinos efectos, físicos y psicológicos, de la ambición política en aquellos que buscan el poder en sí mismo. Aquí la aparente seguridad no se la proporciona la diosa Hécate sino el comunista Pablo Iglesias, quien ya le profetizó que él lo haría presidente por una sonrisa del destino. Aunque no tengo noticia de que el aspirante a vicepresidirlo todo hubiera nacido de cesárea, para uno que busca con ansia el asalto del poder es un detalle menor en esta tragedia. Lo que sí se puede comprobar es como su ejército de mini partidos políticos suben la colina con ramas de olivo simulando ser palomas de la paz cuando en realidad son feroces liberticidas.

La palabrería embaucadora que han comprado muchos medios de comunicación es otras de las trampas de Hécate: “si algo es malo, lo contrario es bueno”. Cada semana Isabel Celáa en las ruedas de prensa tras el Consejo de Ministros y cuando a la divina Carmen Calvo le apetece, nos asustan con el terror a que la ultraderecha alcance el poder, lo que es el mal en estado sumo, como cuando asustaban con el doberman. Luego, concluyen, lo bueno para esta nación de naciones que es para ellos España, sería que gobernaran el Dr. Sánchez y sus socios, con o sin el el beneplácito de los votantes del PSOE, no de sus militantes que son cosa aparte. “Comer es bueno, tener hambre es malo, pero ser comido lo es mucho más”, es el eslogan que predican ellos para consumo de tertulias televisivas.

Si algo es bueno, dice Hécate, “dos veces lo mismo es el doble de bueno”. Nuevo embaucamiento en la seguridad. Si una dosis de medicina es buena, dos será excelente. El paciente entró intoxicado en el hospital. Si para el Dr. Sánchez es bueno ser socio de Podemos y que ahora ya no le produzca insomnio que compartan su gobierno, que se sume además a la fiesta ERC le ha de parecer doblemente bueno. ¿Soportará España la sobredosis, añadiendo además en la pócima a los socios independentistas, nacionalistas varios, PNV y Bildu?

Posiblemente esperen que ese pacto Frankenstein sea lo que Watzlawich llama “solución clarifinante”, aquella que no sólo elimina el problema, sino también todo lo relacionado con él. ¡La operación ha sido un éxito, doctor, el paciente ha muerto!

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