Los angelotes y la playa de Anfi del Mar

Por fin el Ministerio para la Transición Ecológica, se ha decidido incluir en el Catálogo Español de Especies Amenazadas, al pez ángel conocido como “-tiburón ángel-“, (Squatina squatina), especie descubierta por el científico sueco Carl Linneaus (1707-1778), en 1758. Linneaus era además naturalista, botánico y zoólogo, creador de la “taxonomía” (clasificación de los seres vivos), desarrolló un sistema de nomenclatura binominal en el año 1731, que se convertiría en clásico en la utilización de un primer término, con su letra inicial en mayúscula, indicativo del genero, y una segunda, correspondiente al nombre especifico de la especie descrita, en letra minúscula.

Agrupó los géneros en familia, las familias en clases, las clases en tipos (fila) y los tipos en reinos. Se le considera uno de los padres de la ecología. La nomenclatura binominal, es un convenio estándar para denominar las diferentes especies de los organismos (vivos o extintos). A veces se hace referencia a la nomenclatura binominal como “sistema de clasificación binominal”.

En un principio los estudios de los “peces” y habitantes de los océanos en general, se hacía utilizando la “zoología”, actualmente se utiliza una ciencia más exacta al respecto como es la “ictiología” derivada de la anterior.

La familia de los “escualos en general” esta formada por una enorme cantidad de especies, los lamna nasus (Bn), los catorhinus maximus (Gunn), alopias vulpinus (Bn), mustelus mustelus (Linneaus), galeorhinus galeus (Linneaus), prionace glauca (Linneaus), squalus acanthias (Linneaus), somniusus microcephalus (Bloch), etcétera.
A los tiburones en general partiendo de aquellos conocidos desde un principio descendientes del “megalodon” (cacharodon megalodon o carcharocies megalodon), cuyas dimensiones pasaban de los 18 metros, que vivió entre 19,8 y 2,6 millones de años, durante el periodo cenezoico (inicios del mioceno y hasta el, final del pioceno). La desaparición de este gigantesco escualo, ha generado varios debates entre los expertos ictiólogos ya que algunos aseguran que se les han visto en las aguas abisales del océano Pacifico, cerca de la Fosa de las Islas Marianas (11.033 metros de profundidad la mayor conocida de los océanos…..).

Los actuales mal llamados “devoradores de hombres”, como son entre otros, el marrajo de Cornualles, el tiburón boreal, el peregrino, los tiburones blancos, tigres, toros, etcétera, que según se ha ido investigando es más un mito que una realidad.

Ninguna de las especies de tiburones que habitan en el Atlántico Norte o en el Mediterráneo es peligroso para el hombre. Casi el 99% de estas historias sobre las atrocidades hechas por los tiburones están muy exageradas. Muchas de las heridas y accidentes sufridos por los bañistas en los mares tropicales no son obras de los tiburones y si de las “barracudas”, grandes peces carniceros asociformes que, en ocasiones, se aventuran por aguas costeras poco profundas atacando a los bañistas que encuentran a su paso.

Las pocas especies de tiburones que pueden ser peligrosos para el hombre, deben pues compartir su fama de asesinos, con las barracudas y algunos otros peces óseos de considerables dimensiones.

“-El pez ángel conocido también como el tiburón ángel (squatina squatina), se trata de un “tiburón” rayiforme provisto de grandes aletas pectorales. Su talla media oscila entre los 90 y 120 centímetros, máxima 2,5 con un peso aproximado de 80 kilógramos. En los meses de verano abandona los lugares de invernada, situado en aguas profundas, trasladándose a los bajos fondos próximos a la costa, allí las hembras suelen “parir” de 10 a 25 individuos cuya longitud alcanzan los 20 centímetros.

Su alimento básico lo constituyen pequeños peces bentónicos (zona de la masa de agua que esta debajo de la zona pelágica), moluscos y crustáceos. Es raro encontrarlos más al norte de Inglaterra o en aguas de Dinamarca. Se conocen unas 11 especies de peces ángel, repartidos por los mares tropicales y templados de todos el mundo.

El Atlántico Norte siempre ha sido para este pez un hábitat preferido, en las islas se les han visto con bastante profusión, cerca de las playas especialmente acotadas, donde la falta de mareas fuertes hace que el agua adquiera una agradable temperatura, comparable a las zona tropicales donde el agua suele estar templada, su área de habitabilidad más apetecida-“.

El proyecto Acusquat de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, esta resultando muy efectivo, dado que hace muy posible la localización de los cardúmenes de esta especie. La zona donde más abundan, aparte del trecho costero comprendido entre Amadores y Patalavaca, es en la playa de Anfi del Mar, ubicada entre Arguineguín y Puerto Rico.

De la existencia de pez ángel en la Playa de Anfi, puedo dar un testimonio fidedigno de su abundante existencia dada la frecuencia con que la visito, ya que dado el poco fondo existente en la misma, hace posible verlos con total nitidez, dándose la circunstancias que los bañistas suelen pisarlos, dando la sensación de un cierto aletargamiento por su parte, ya que ni si quiera intentan huir.

Como manifiestan los profesores expertos señores, Cabrera y Castro, los ayuntamientos perfectamente asesorados deberían confeccionar una cartelería en la entrada de las playas, advirtiendo a los usuarios de la posible existencia de las especies, como en este caso en periodo de extinción, así como también organizar cursos extensivos, o charlas, donde se instruya a las personas del respeto que se le debe tener al mar.

Los mares en general están sufriendo un “envenenamiento” (aunque las autoridades lo denominan contaminación que tiene un significado menos alarmante) tal, que la subsistencia de los que habitan en los mismos se hace bastante cuestionable, los poblamientos de peces y las plantas que habitan en sus senos están sufriendo un periodo de extinción atroz, como es el caso que nos ocupa donde el “angelote” (habitante de todas aguas tropicales y templadas de orbe), los científicos circunscriben su existencia al área de Canarias, tildándola como “el último refugio del angelote” (Canarias7 – 29.06.2019), donde los profesores citados argumentan con toda clase de detalles el porque de su extinción.

Los océanos y los mares definidos como tales por la IHO (Organización Hidrográfica Internacional) menos –los endorreicos- (mares cerrados), están sufriendo tal deterioro donde el “incivismo” ciudadano es el mayor culpable de que esto ocurra, este medio se ha convertido en el “basurero” de todos los que habitan en la zonas costeras, sean residentes o foráneos.

Hace algunos años unos veterinarios, cuando le estaban haciendo una “necrosia” a -un jaquetón o tiburón blanco-, le encontraron en el estomago, teléfonos móviles, pequeños aparatos de radio, cuchillos, picadoras, plásticos, etcétera. Se supone que cuanto he citado no se encuentra en el medio marino como si fuera su hábitat, todos estos objetos han sido tirados al mar –inservibles- por supuesto, por lo humanos totalmente –deshumanizados-. Lamentablemente se ha perdido el respeto al –medio marino-, que durante millones de años se ha constituido en la despensa de cuantos habitamos en la tierra.

Los avances tecnológicos también atentan contra la integridad del mar y los seres que los habitan, las depuradoras (que no desalinizadoras) y sus desagües, los emisarios evacuadores de todos los residuos que producimos los –humanos-, arrojar a la mar neveras, lavadoras, televisores y especialmente los plásticos, están rompiendo los ciclos de subsistencia, donde la oxidación de todos estos componentes se convierten en el más –mortífero- veneno que esta acabando con el ecosistema marino.

Incluso algunos artes de pesca como es la de “cerco” atenta contra la vida de los peces, ya que en su forma de actuar se llevan por delante, -larvas, alevines y hasta huevos depositados por las hembras en sus puestas-. Los gobiernos respectivos deberán tomar las medidas pertinentes, ampliando las sanciones contempladas endureciéndolas aún más, para que estos desastres no sigan ocurriendo.

“-Siempre existió en mar de los Sargazos, actualmente le ha surgido un competidor –muy dañino–, el mar de Plástico-“.

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