Ni inocentes ni pacíficos

A cuenta del cuento interminable de Cataluña, los políticos más mediáticos han tenido la ocasión de seguir haciendo el ridículo a gusto, a la vez que mostrar su falta de moral, ayuno de cualquier atisbo de ética y principios en favor del puro oportunismo partidista. Como oí en una tertulia radiofónica, cuando llegaron a sus casas sus señorías, y señoríos en honor a la tontuna lingüística progre, la familia los confinó a dormir en el balcón, con el frío que hace en los otoños peninsulares, de pura vergüenza ajena que sentían. Los aludidos rezaron a sus dioses particulares para que un virus informático, de esos bichos malos malísimos en las redes, borrara las hemerotecas, fonotecas, videotecas y hasta la memoria colectiva si fuera posible.

A punto de abrírsele un Llobregat por sus carnosas mejillas, como a Monedero un Orinoco cuando falleció Hugo Chávez, al oír a Junqueras decir que la gente debería salir a las calles porque ellos eran inocentes y pacíficos, he de reconocer que me subió un sulivello que no lo aliviaba ni Carlos Mejía Godoy con los Palacagüinas. Salvo que quiera pasar a la historia de las pequeñas infamias como el tonto del pueblo, payés catalán en este caso, es imposible que de verdad pudiera pensar que es inocente del daño que ha producido, y del que aún nos queda a todos los españoles por padecer, con sus actuaciones (presuntamente) delictivas.

Por si Junqueras, con el resto del Gobierno Catalán, tuviera alguna duda de su falta de inocencia, que posiblemente su talibanismo le impida ver con claridad por su ojo avizor, ahí están las empresas que huyen para recordárselo, aunque se sienta muy apoyado por los de las CUP, que no dudarán, como hizo Felipe González con Vera y Barrionuevo, darle una palmadita de ánimo y unos aplausos cuando ingrese en prisión por una larga temporada… o no, que con estas cosas de tribunales estando Rajoy de Presidente de España, o Emperador de Hispania por la gracia del Congreso de Valencia como algunos le denominan, nunca se sabe.

Pero si la presunta inocencia, además de una maldad pudiera ser una ingenuidad, no puede alegar que son pacíficos cuando han sometido a todo el pueblo catalán a una violencia intelectual real totalitaria desde hace décadas. Lo han hecho los nacionalistas con la inestimable ayuda de Podemos y la fingida equidistancia de la PSOE nacional y el PSC local. Y no sólo en Cataluña, también en otras varias autonomías. Y siguen con total impunidad.

Una de las formas de violencia nada pacífica ni pasiva, es la que los gobiernos nacionalistas han sometido al sistema educativo con la inmersión lingüística obligatoria. Es particularmente siniestra esa violencia porque la padecen los niños y los padres, que sufren con estupor, impotencia y desamparo gubernamental, el que sus hijos no puedan ser educados en español en España, si esa es la opción que ellos desean. Los profesores de hoy en Cataluña fueron las víctimas del sistema que ideó Jordi Pujol tras imponer su dictadura blanca, como predijo el Presidente Tarradellas que lo haría. Esa dictadura totalitaria, de pensamiento único y falsario nacionalista, ayudada por el desastre nacional que supuso y sigue suponiendo la LOGSE, ha creado estas víctimas. Algunas de ellas son los actuales profesores que reproducen el único modelo que conocen. Son defensores de la aldea catalana, frente a la aldea global.

Pero esta tragedia, atentado flagrante y continuado contra los DDHH de los educandos, no hubiera sido posible sin la complicidad activa de los sucesivos gobiernos de España. El que ahora tenemos, ni es inocente ni es pacífico con esta situación, que no corrige porque, entre otras infamias, se niega a reconocer el problema. Las inauditas e innobles declaraciones en el Parlamento del Ministro Méndez de Vigo, demuestran la complicidad de la cúpula del PP .

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