No es el momento de la discordia (I)

– Cuando nos encontramos inmersos en la última de las grandes guerras de la humanidad (la bacteriológica y/o vírica), que no es perceptible pero no por ello resulta menos letal, descubrimos que nos queda mucho por aprender sobre cómo debemos defendernos como especie y como sociedad.

– Si algo nos ha enseñado esta crisis global es que ya nada será igual que antes, que tenemos que exigir un cambio de mentalidad como sociedad y mostrarnos exigentes con aquellos que hemos puesto al frente de las instituciones que nos gobiernan para que den lo mejor de sí, fuera de cualquier orientación ideológica,para prever y ser capaces de obtener soluciones contra un enemigo que no conoce fronteras y que no distingue ni por raza, ni por religión, ni por clases sociales.

– Creo que hay que fomentar, como sociedad, esa mentalidad de colmena que posibilita aunar esfuerzos desde la responsabilidad individual, desde un civismo activo, en aras del bien común. Honrar a aquellos que lamentablemente nos han dejado, que se cuentan ya por decenas de miles (cuyos familiares están desgarrados por no poder acompañar a sus seres queridos en su último adiós), y por cientos de miles de afectados más en todo el mundo. Habrá que dar reconocimiento a aquellos (los profesionales sanitarios) que en primera línea trabajan, en la mayoría de los casos sin los Equipos de Protección Individual (EPI) y sin los materiales necesarios que tanto demandan, para minimizar lo que aún está por venir, pero también a aquellos servicios esenciales para nuestra sociedad (Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y Vigilantes de Seguridad, Fuerzas Armadas en general y la UME en particular, Bomberos, Protección Civil, periodistas (con la información necesaria), y todos aquellos profesionales que en distintos sectores esenciales posibilitan cubrir las necesidades de la población (sector del transporte de personas y de mercancías, personal del sector de la alimentación que impiden el desabastecimientos de productos esenciales, etcétera). A todos ellos, un sentido agradecimiento de quién suscribe este artículo.

– No es el momento de evaluar lo que se ha hecho ni desde las instituciones, ni desde la oposición política. Y mucho menos de mostrar la mezquindad exhibida entre nuestros políticos,que tanto ahora como en anteriores crisis sanitarias se ha podido ver en nuestro país (a la que se suma la falta de empatía de algunos países de la Unión Europea), cosa que lamentablemente a muchos no nos sorprende dado el bajo perfil político de nuestro país. Por ello, les exijo a mis dirigentes políticos que trabajen unidos, con medidas efectivas más allá de quién las proponga, y de que aprendan de los posibles errores y de la falta de previsión mostrada para que esto no vuelva a suceder, o al menos, no tan dramáticamente (las comparativas son odiosas pero los alemanes son un claro ejemplo de la planificación y de la toma de medidas (gestión) para minimizar los efectos de esta pandemia que ha sido el Covid-19). Todos juntos tendremos que exigirles, de una vez por todas, la necesaria inversión económica y política en todos los sectores que hasta ahora han dejado de lado (sobre todo el sanitario), así como la Investigación y el Desarrollo e innovación (I+D+i).

– A todos mis conciudadanos que han optado por el civismo de quedarse en casa y seguir las recomendaciones de las autoridades sanitarias, también reconocerles el gran esfuerzo que están realizando y la gratitud de un país unido por esta nueva clase de batalla. Reciban un fuerte aplauso de este ciudadano.

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