Obediencia canaria…

Lo ocurrido estos días en la comisión de Agricultura, Pesca y Alimentación ha demostrado una vez más ( y van…) la importancia que para la Nacionalidad canaria tiene el contar con voz propia en la Cámara de los Diputados…

La noticia esta vez ha sido la conocida como «enmienda canaria» conseguida por el diputado de Nueva Canarias Pedro Quevedo Iturbe. Enmienda que reconoce la «singularidad del plátano canario» y blinda su seguridad (más en estos días con el grave problema que el volcán en erupción de La Palma supone para el cultivo estrella de la isla)…

Hay que reseñar que la enmienda fue rechazada por los miembros del PSOE y de Podemos, lo que luego «tildaron» de «error» por su parte. No vamos a entrar en cómo es posible que los mismos partidos con los que Nueva Canarias forma equipo en distintos estamentos de la política canaria (como el propio Gobierno de Canarias, entre otros) hayan votado en contra, aunque sea por «error», a una norma que sirve para garantizar el futuro para una gran parte de la población isleña, especialmente en la llamada «isla bonita» que tan mal lo está pasando en estos momentos…

Sí entramos en que es otro botón de muestra de cómo no se ven las cosas de la misma manera cuando tu interés es lograr mejorar la vida de tus conciudadanos que cuando tu atención se ve influenciada por las directrices emanadas de tu grupo político a nivel estatal pensando en su propio rédito. Ésto ocurre con todas las formaciones de ámbito circunscrito a todo el Estado. Da igual la que mires. Pruebas suficientes hemos tenido (y las que seguiremos teniendo)…

Esta enmienda, al igual que tantos otros logros en beneficio de la tierra canaria no hubieran salido adelante si la Nacionalidad Canaria no contase con presencia en el Congreso. Con interlocutores para los que la «obediencia canaria», o sea, la defensa de los intereses del pueblo canario, no fuese una prioridad. De esto saben mucho vascos y catalanes. Pueblos que aún manteniendo como parte de su ideología el fundamento de Derecha o Izquierda, conservadurismo o progresismo, anteponen el sentimiento hacia su tierra de tal manera que dentro de su espectro ideológico su voto sea para formaciones que mantengan la obediencia debida a su nacionalidad…

Antes de que Canarias llegase por primera vez a tener grupo propio en el Parlamento Estatal, la media de inversión en nuestra Nacionalidad por parte del Estado estaba a la cola con respecto al resto de Comunidades. Hoy día ese triste dato se ha corregido. Nuestro Estatuto de Autonomía ha avanzado en competencias y Derechos, y se nos tiene en cuenta a nivel estatal. No hablamos, como algunos pretenden hacer creer, de «mendigar». No hablamos de «contentarnos con migajas». Hablamos de colocar a nuestra Nacionalidad en el nivel que le corresponde con respecto al resto del Estado. De suplir las carencias impuestas por nuestra condición periférica, nuestra lejanía respecto al resto del Estado y nuestra condición insular…

La presencia de diputados y senadores canarios que no «dependan» de lo que se decida en Madrid, que tengan como único objetivo la defensa de nuestra tierra es la base para que Canarias prospere como Pueblo y como la Nacionalidad que nuestro Estatuto de Autonomía certifica que es. No lo olvidemos…

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