Oramas, Barragán y Quevedo

Es evidente que Canarias ha perdido las características que hacían que sus –políticos- tuvieran cierta preponderancia a nivel del estado. Todos nuestros paisanos que ejercieron como ministros, fiscales generales, embajadores, etcétera rayaron a gran altura mientras se dedicaron tan luctuosa y denostada en la ciencia concebida por los sabios griegos, en la actualidad. La extravagancia política donde priman más los personalismos y beneficios de quienes la ejercen, en detrimento del pueblo que debería ser el verdadero protagonista de cuanto dimana de sus preceptos, que es ignorado y perjudicado por la forma malsana de obrar, de quienes se hacen con el poder, a veces de manera improcedente, lo que hace que la verdadera esencia que la ilustra sea ignorada de manera sistemática.

Es para mi todo un honor citar a estos elocuentes personajes que alcanzaron sin lugar a dudas el culmen en la practica de algo que se nos antoja hasta cierto punto bastante controvertido por la carencia de políticos de prestigio: el guiénse José Gordillo y Ramos conocido como el -canónigo Gordillo- presidente de las Cortes de Cádiz (1811), el teldense Fernando de León y Castillo, ministro y embajador, el palmero Blas Pérez González, los gran canarios Jerónimo Saavedra Acevedo, JC. Boissier, Juan Fernando López Aguilar, José Manuel Soria ministros en diferentes etapas del gobierno de España, el herreño Eligio Hernández, fiscal general del Estado, etcétera.

Desde que llegaron las autonomías todos los que se dedicaban a la política en canarias buscaron sus intereses en las proximidades y vecindades de las islas donde era más fácil –cohabitar-, sin que las exigencias fueran tan rígidas para llegar a ocupar altos cargos en la administración del Estado.

Algunos consiguieron destacar, no como ellos hubiesen querido, pero se hicieron a la idea que –menos aceite da un ladrillo-, lo que significó que con más o menos merecimiento llegaron a ser presidente del gobierno autónomo, otros consejeros, y una mayoría bastante numerosa fracasaron en el intento, llegando como máximo a ocupar una simple concejalía en un pueblo de mas o menos enjundia de los existentes en las islas, tónica esta que se sigue dando en la actualidad, ya que los políticos canarios son –malos- de solemnidad, evidentemente hay excepciones como es el caso de la diputada nacional Ana Oramas, de la que esperamos que hoy (07.01) vuelva decir no a la investidura de Pedro Sánchez.

Me gustaría recordar a algunos de los presidentes de la autonomía canaria que ocuparon ese cargo sin pena ni gloria, aunque evidentemente unos destacaron más que otros, pero posiblemente todos tuvieron un –sino- de indiferencia hacia los problemas que asolaban a Canarias, quizás por desidia, indolencia o por no tener la preparación política adecuada para hacerle frente a los mismos.

Así, y haciendo memoria recordar a, Jerónimo Saavedra Acevedo (PSOE) -2 veces-, Fernando Fernández Martín (CDS), Lorenzo Olarte Cullen (CDS), Manuel Hermoso Rojas, Román Rodríguez y Rodríguez, Adán Martín Menis, Paulino Rivero Baute, Fernando Clavijo Batlle (todos de Coalición Canaria) y en actualidad, Ángel Víctor Torres (PSOE) del cual de momento no podemos opinar, ya que no ha tenido tiempo de acreditar su valía o no frente al gobierno autónomo, aunque algunos de sus consejeros no están capacitados para figurar en el grupo de gobierno.

En el pleno de investidura de Pedro Sánchez el día 4, han ocurrido cosas que indudablemente califican en lo que se ha convertido en términos políticos el pueblo español, en un conglomerado de miserables y deleznables ineptos, que quieren por todos los medios seguir gobernando a un pueblo acobardado que teme salir a las calles a pedir la dimisión ipsofacto de toda esta gentuza que quiere romper la unidad de España, que en el mismo hemiciclo le faltan al respeto al Rey y sin embargo la presidenta del parlamento manifiesta al respecto –que en nuestro país hay libertad de expresión-, cosa que no dudamos, pero que es evidente que la misma tiene unos limites, y lanzar esas soflamas contra SM., es extralimitarse y por consiguiente un acto cobarde y evidentemente –punible-.

Ana Oramas y la presidenta de JxCAT tuvieron la valentía de mantener el tipo a pesar de los –lloriqueos del estulto Sánchez-, pidiéndole que rectificaran a la hora de la votación, sin embargo ninguna de las dos cayó en la burda trampa de votar si, a la investidura de semejante personaje, siendo conscientes de la forma irresponsable de este sujeto en los meses que lleva gobernando en funciones. Por el contrario el –vasallo- de Román Rodríguez, -Pedro Quevedo- otro sujeto de armas tomar al igual que su jefe de filas, vota si a la investidura aleccionado por el fracasado RoRo.

Ahora parece ser que el señor Barragán otro político carente de la preparación adecuada para estar donde esta desde hace más de treinta años como, –postillón y lame c….. de más de un presidente-, quiere expedientar a la señora Oramas por haber obrado en conciencia, y no a dictado del partido –CC- del cual sigue siendo secretario general, decirle a Barragán que el valor de la –conciencia- es digna de alabar, la sumisión impuesta por intereses creados no.

Doña Ana Oramas es desde hace algunos años una distinguida diputada nacional por su honradez, y su sabiduría política, algo de lo que no pueden presumir la mayoría de los que cohabitan con en ella en el Palacio de la Carrera de San Jerónimo, donde un porcentaje elevado de los que allí “–dormitan-“ en muchas ocasiones, no pueden presumir, dada su incapacidad semejante a la que adorna al señor Quevedo, un venezolano venido a menos en lo referido a la política, donde su total incompetencia es idéntica a la de sus correligionarios de su partido NC.

Es muy posible que Barragán sancione a la señora Oramas por no seguir la directrices de su partido CC en la investidura de Sánchez, sin embargo la mayoría de los canarios le estamos agradecidos por esa valentía, demostrada en un momento tan critico para España, dando pruebas de una nobleza y honradez sin precedentes en los políticos canarios de nuevo cuño.

Enhorabuena señora Oramas por haberse inmiscuido con verdadera gallardía en algo tan transcendental como es el no a la elección de un –antiespañol- como presidente de nuestra querida España, su loable acción será tenida muy en cuenta por la mayoría de los canarios y españoles de bien que sabemos apreciar su dignísimo comportamiento. Gracias señora Oramas y que Dios ilumine aun más esa forma tan honrada que tiene de hacer la –política- que tanto añoramos los que habitamos en esta corrupta España. Gracias.

Francisco Pizarro. (*) Pseudónimo utilizado por Juan Dávila-García en algunas ocasiones.

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