Pedro Sanchez, de la nada al ” cielo” socialista

– Cuando el 1 de octubre de 2016 Pedro Sánchez dimitiera tras ser rechazadas por 132 votos en contra y 107 a favor en el Comité Federal del PSOE sus propuestas, muchos en sus filas le auguraban el final de su carrera política. Pero su persistencia, renunciando a su escaño parlamentario el día 30 del mismo mes de octubre, y su elección por las bases el 21 de mayo de 2017 como nuevo secretario general de los socialistas, hacen que el mismo acceda a la presidencia del gobierno el 1 de junio de 2018 utilizando como argumento principal la corrupción del Partido Popular (PP) que sustenta al gobierno.

– La realidad es que Pedro Sánchez es el séptimo presidente de nuestra democracia y conformará gobierno apoyándose en el grupo socialista (que representa un 24% de los representantes de la cámara baja), y no porque haya convencido al resto de la mayoría de los grupos parlamentarios con un programa de gobierno sino por el NO a un PP, con Mariano Rajoy a la cabeza, condenado (aunque aún la sentencia no sea firme) como partícipe a titulo lucrativo en el Caso Gürtel.

– Es un hecho histórico en nuestra democracia al ser la primera vez que prospera una moción de censura contra un gobierno estatal, y que una vez materializado el nuevo gobierno de la nación (sustentado con 84 de los 350 diputados) deja al PSOE con la imperiosa necesidad de entenderse con representantes de otros grupos políticos con posiciones políticas e intereses muy diferentes. Y de manera más precisa a aquellas formaciones políticas que se denominan de izquierda, y que en nuestra historia se caracterizan por la “falta de cintura” a la hora de confluir para sumar con generosidad y dar soluciones a muy diversas cuestiones en nuestro país: desigualdad social; precariedad laboral; mejorar las libertades civiles; etcétera.

– Su trabajo empieza ahora, en el cual se dará buena cuenta de su capacidad como Estadista y hombre de Estado en la que tendrá que conjugar la legalidad vigente con los lícitos intereses de una cámara de representación tan atomizada como la española, y que le han aupado a la presidencia del estado de la nación, donde muchos y muy diversos son los temas que tendrá que resolver: los presupuestos generales del estado de 2019; los compromisos adquiridos con Europa; un nuevo modelo territorial; mejorar las políticas sociales, sanidad y educación (algunos de los ejes fundamentales de las políticas de izquierda); regeneración democrática de las instituciones y acercar las mismas a la ciudadanía; el modelo energético; una nueva reforma laboral; así como todas aquellas iniciativas parlamentarias vetadas por el anterior gobierno; etcétera.

– Al Sr. Sánchez habrá que desearle la mejor de las suertes, por la cuenta que nos trae a la ciudadanía, y que no decepcione a aquellos representantes legítimos en la cámara baja que le han otorgado su confianza desde la creencia que se abre un nuevo sendero de diálogo y entendimiento en diferentes materias, llevándolo a la presidencia del gobierno de la nación tras la moción de censura, desde una actitud proactiva (que no inmovilista), para afrontar una nueva etapa en la que la crispación y la imposición entre bloques ha sido la nota predominante en la política estatal con el anterior gobierno.

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