“Pensar la Ciudad: ¿Veremos una bajada de impuestos en 2021?»

En diciembre de este año quedará liquidado el Plan de Ajuste. Ahora bien, con la información que tenemos a día de hoy, ¿se traducirá esto directamente en una bajada de impuestos para el año 2021? La respuesta es no. Veamos por qué. La promesa es rebajar impuestos municipales, tanto los obligatorios (el de circulación, el IBI y el IAE), como los voluntarios. Después de una subida desproporcionada, obligada a su vez por el excesivo endeudamiento de Telde que llevó a solicitar un rescate financiero al Estado en forma de créditos ICO y como garantía de pago, se ideó el (injusto) Plan de Ajuste con una subida generalizada de casi todos estos impuestos y, además, se cambiaron las zonas industriales a primera categoría, lo que supone estar en el máximo nivel impositivo a pesar de las carencias de servicios y mantenimiento que padecían y que siguen sufriendo. En cuanto al IBI, ni que decir tiene que el alza fiscal fue doblemente injusta, puesto que vino acompañada de una progresiva pérdida de valor de las propiedades debida a la crisis inmobiliaria. En resumen, máximo nivel impositivo pero mínimo en servicios.

No obstante, y a pesar de las declaraciones, los buenos deseos y las promesas, la realidad es tozuda, y es que el calendario fiscal ya está cerrado para el próximo año. Hay que ser conscientes de que las entidades locales deben confeccionar la liquidación de su presupuesto antes del día 1 de marzo del ejercicio siguiente. Por tanto, o el documento no está confeccionado o se está ocultando. Ante estas realidades, todo lo que se puede hacer es, tal y como nos dice el gobierno local, «estudiar una bajada de impuestos», que traducido quiere decir que no es posible hacerlo el próximo año porque para ello no basta con liquidar el Plan de Ajuste, sino que además hay que informar al Ministerio de Hacienda de la liquidación del presupuesto y, sobre todo, cambiar las ordenanzas fiscales para establecer nueva tasas en función de los ingresos previstos. Estos ingresos provienen de cuatro fuentes: de la participación del Estado, del Fondo Canario de Financiación del Gobierno de Canarias, vía Cabildo a través de fondos de cooperación y, por último, de los recursos propios que vienen precisamente de estos impuestos municipales que tenemos a niveles máximos.

La grave crisis financiera provocada por el Covid-19 ha impactado en España de forma mucho más brusca que en el resto de países de nuestro entorno y ello imposibilita una recuperación rápida, pero en Canarias con la temporada de invierno prácticamente perdida, la recuperación será aún más lenta, lo cual generará una caída en la recaudación nunca vista. Los datos de este último

trimestre son desoladores, con una caída acumulada del PIB. Sin duda, estas previsiones van a tener un reflejo en las transferencias a las Comunidades Autónomas. ¿Creen de verdad que no va repercutir directamente en los ayuntamientos canarios? Por esta razón, son tan importantes los presupuestos Generales del Estado, en donde se debe imponer un criterio que no esté fundamentado en alza impositiva como solución a la caída de ingresos, mucho menos en un momento de desaceleración económica severa, especialmente debida a la caída del consumo.

Si finalmente se materializa una merma en los ingresos de otras administraciones, si como en los últimos cinco años el gobierno local es incapaz de ejecutar el presupuesto anual por «falta de músculo administrativo», y no se hace nada para contratar el personal necesario, ¿se podrán reducir los impuestos garantizando al mismo tiempo el mantenimiento de los servicios públicos que el ayuntamiento está obligado a prestar? Porque ya hemos comprobado que fijarse como objetivo el ahorro para pagar antes la deuda de Telde ha provocado un deterioro de los servicios básicos.

Ante esta difícil situación, el gobierno local debe estar más cerca de la realidad de la ciudadanía, y con más razón en un año terrible como estamos atravesando. Y eso pasa por conocer de primera mano el verdadero impacto que está teniendo la pandemia en las empresas, pymes y autónomos del municipio. A la reducción de ventas del comercio minorista hay que sumarle la caída en picado de la actividad industrial, que en Telde está centrada en la logística o el almacenaje, así como el parón turístico, que ha tenido graves consecuencias en la destrucción de empleo y en el cierre de empresas. Si a todo esto le sumamos el bajo nivel de renta medio del municipio (apenas 19.817 €/año por habitante), que nos sitúa a la cola de los municipios con mejor renta del país, y los graves problemas de pobreza y exclusión social casi estructurales del municipio, estamos frente un panorama socioeconómico muy complejo.

En Telde no debemos seguir sufriendo una de las presiones fiscales más altas de Canarias. Primero, porque una vez liquidado el Plan de Ajuste gracias al esfuerzo de todos los teldenses, volver a los niveles impositivos ajustados a nuestro nivel de renta es un derecho. Y, segundo, porque una bajada de los impuestos daría un respiro a toda la ciudadanía, ayudaría a la supervivencia de muchas empresas que aún resisten y otorgaría al menos un horizonte de cierta estabilidad. Desde Ciudadanos Telde creemos que para eso no bastan las promesas o los compromisos políticos, sino que es necesario un calendario fiscal real y sobre todo tener la certeza de cuándo va a entrar en vigor.

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