Políticos “vendedores de burras”

Vaya por delante que el político miente como podemos mentir todos. Lo que ocurre es que la mentira política tiene efectos secundarios porque afecta a los ciudadanos.

La mentira y el engaño, deberían tener consecuencias para los políticos que la practican de forma habitual, pero en España, Canarias y por supuesto en Telde, la verdad está tan devaluada que algunos políticos mienten una y otra vez sin esperar graves consecuencias a diferencia de otros países, donde cuando un político es cogido en una mentira, es motivo de cese o dimisión inmediata.

Hay que hacer un ejercicio de cinismo político, para mentir a los ciudadanos, sobre todo cuando alguien se presenta por segunda vez a unas elecciones con las mismas promesas que le auparon al poder, y que no cumplió, porque demuestra que la verdad para él no tiene ningún valor.

A la ciudadanía le cuesta distinguir que político es sincero y cual no. Por este motivo tienden a pensar que todo vale en política y que ninguno es fiable, cuando no es cierto: ni todos mienten, ni todos son iguales.

Los políticos mienten cuando se acercan las elecciones sin rubor, ya no te digo nada cuando están en campaña; prometen el oro y el moro y después nada, solo una ciudadanía sumisa, es capaz de creer a esta gente que incumple el programa con que se presentaron a las elecciones, que debería ser una especie de contrato con los ciudadanos.

Deberíamos tener la posibilidad de exigir cuentas a los políticos por incumplimiento del compromiso sellado con los ciudadanos. Sucede en cualquier ámbito de la sociedad, si alguien no cumple un contrato se le pueden pedir responsabilidades.

El principal descrédito político viene del incumplimiento de las promesas electorales, por eso es muy conveniente hacer un seguimiento de esos compromisos y hacer pública sus mentiras.

Para desgracia de estos políticos, existen las hemerotecas, que se encargan de dejar en evidencia a estos mentirosos patológicos, para que los ciudadanos puedan recordar todas las promesas que hicieron para conseguir votos, y una vez en el poder se olvidaron de lo prometido.

Ya es hora de poner un freno a la mentira política. Un buen remedio sería utilizar el poder que brindan los medios de comunicación independientes y las redes sociales para desenmascarar a quienes continúan con el engaño como estrategia.

Como dijo en su momento el presidente, Abraham Lincoln, “Es posible engañar a unos pocos todo el tiempo. Es posible engañar a todos un tiempo. Pero no es posible engañar a todos todo el tiempo”, sentenció la periodista teldense.

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