Por un nuevo Gobierno con tino

Hay un dicho popular, no sé muy bien si sabio o no, que afirma que para ver mejor los problemas lo mejor es alejarse de ellos y así analizarlos con perspectiva suficiente. La cercanía a veces es más un obstáculo que una ventaja, es aquello de que los árboles no dejan ver el bosque. Y en estos tiempos, árboles en el camino, haberlos hailos a mogollón.

Tras casi un mes de estancia en el Reino Unido y con muy poco interés de perder tiempo leyendo los periódicos digitales, al volver y quererme poner al día, mejor sería decir al mes, he vuelto a tener contacto intenso con los medios de comunicación locales y nacionales. La sensación, reconozco que un punto desagradable, ha sido como la descrita en la celebérrima película “El día de la marmota”. Lo que leía y oía me recordaba lo que dijo Fray Luis de León al volver a su cátedra tras de un año de ausencia: “decíamos ayer”. Es como si no hubiera pasado el tiempo y estuviera en un círculo vicioso, condenado a oír lo mismo una y otra vez. Al ver la prensa de papel, tenía que mirar la fecha, por si fuera de hacía un mes.

Partí con el problema de las obras de arte de Sijena en plena efervescencia. Vuelvo y leo que el ministro Méndez de Vigo dice solemnemente hoy una cosa y mañana justo la contraria. Hasta su departamento catalán interpone un recurso, que después quiere retirar, contra su propia decisión. Para mayor confusión, por no decir traición a las sentencias judiciales, según publica La Razón, “algunos aseguran que será mejor destruir las piezas que entregarlas”.

Resulta incomprensible, aunque pueda ser legal, es que se hayan convocado unas elecciones sin previamente poner orden en el “territorio comanche”, como dicta el más elemental sentido común, o no, que diría el convocante. Insólito es, desconozco si hay algún precedente en el mundo, que haya candidatos en prisión preventiva por estar acusados de dar un golpe de estado. También expresos si los diligentes jueces los sueltan preventivamente. Por imperativo legal acatan el 155, dicen mintiendo sin rubor, para que el Gobierno presione a sus señorías y les permitan realizar en libertad su campaña electoral, que da continuación al golpe de estado que los llevó a prisión, con clara violación del más elemental sentido común democrático.

Lo ilegal es lo normal. Y no sólo en Cataluña. Deja atónito oír a los candidatos, que sin aportar ni una sólo idea, sólo hablan de generalidades cuando no de ocurrencias que serían de risa si no fuera porque son trágicas. Por ejemplo, Iceta pidiendo que se perdonen las deudas de Cataluña y que se indulte a los golpistas en aras de una reconciliación. Suena a Al Capone proponiendo a Elliot Ness un borrón y cuenta nueva para poder buscar un mejor encaje del crimen organizado en el Código Penal y todos tan amigos. Si el Gobierno de España cede en estas lindezas, según el rajoyismo en aras de intentar sólo perder las elecciones y no desaparecer del mapa político como culpable electoral de sus desatinos, sería dramático para España y los españoles. Necesitamos urgentemente un nuevo Gobierno con tino en Cataluña y, sobre todo, en España. Lo que les pasara a los actuales políticos implicados, sería sólo una anécdota.

Como muchas veces he repetido, creo en la Justicia, pero no mucho en el Derecho, sólo lo justito y preciso. Y como lego en esos tejemanejes de leguleyos, no sé ni bien ni mal cómo se compagina la presunción de inocencia aplicada a cualquier acusado hasta que se dicta sentencia, con mantener a alguien en prisión preventiva. Si un juez lo deja encerrado, por sentido común, será porque tiene claros indicios de delitos graves y presunción de culpabilidad.
Otra cosa sería entrar en el terreno de la arbitrariedad o prevaricación, y creo que no es el caso.

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