¿Sera el juez Alba, un nuevo Gómez de Liaño?

En España las cosas no ocurren –porque si-, desgraciadamente siempre hay alguien detrás que las promueva y las complique, donde los motivos más significados, son celos, odios, ánimos de venganza, que convergen de manera sistemáticas en las rupturas más dañinas, que enfrentan a una serie de personas judicializando una serie de casos, donde el más débil tiene todas las perder, a pesar de ser un alto funcionario de la Judicatura, si alguien se presta a la traición la cosa se complica, y terminan con ceses o expulsiones como le ocurrió a, don Javier Gómez de Liaño todo un experto y brillante magistrado, que el pleno apogeo de su carrera, vio como el comportamiento falaz de unos compañeros, que le tenían cierta manía, dado su esplendido currículum y sus orígenes (hijo de magistrado y hermanos de fiscales).

Don Javier Gómez de Liaño, fue acusado de un delito de prevaricación, como consecuencia de su intervención en el caso Sogecable, en el que estaban inmersos, don Jesús de Polanco y don Juan Luis Cebrián, Presidente y Consejero Delegado de Sogecable, una institución de dudosa reputación, con un holding formado, por Prisa, el periódico el Pais, la Cadena SER, entre otras.

Lo único que hizo el citado magistrado fue retirarle el pasaporte a Polanco y Cebrián para que no salieran de España, ya que tenían que responder a unos “delitos” que se le imputaban. La izquierda mediática con Felipe González (al cual el magistrado don Enrique Bacigalupo lo había exonerado cuando en España se comentaba que era el hombre X), al igual que intento evitar que el ex ministro del Interior don José Barrionuevo, fuera a prisión.

Era toda una obligación que el “socialismo español”, se inmiscuyera en el tema Sogecable, con el fin de evitar que estos empresarios citados, fueran condenados y encarcelados. Todos en comandita acusaron al juez Gómez de prevaricación, poniéndolo en conocimiento del Consejo General del Poder Judicial, el cual le incoo un expediente, que al cabo de dos años termino en un juicio sumarísimo, presidido por un tribunal, formado por los magistrados, don Enrique Bacigalupo, y los señores Martínez Pereda y García Ancos, lo condenaron irremisiblemente sin que hubiera un delito “veraz” para así hacerlo.

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