Solidaridad internacional partidista

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José Fco. Fernández Belda
José Fco. Fernández Belda es ingeniero industrial y graduado social

Una vez más, como en cada presupuesto del Cabildo de Gran Canaria, se destinan 2,1 millones de euros para 80 proyectos de cooperación internacional, ayuda humanitaria para situaciones de emergencia y otras cuestiones. Y otra vez más se reitera que, a mi entender, ese dinero no debiera ser gastado por el Cabildo, en este caso, ni tampoco por ninguna otra administración que no sea el Ministerio de Asuntos Exteriores.

La ayuda internacional debiera estar centralizada, no sólo para evitar que una gran parte de ese dinero se quede en el camino en gastos de las múltiples administraciones que se disputan el “gestionarlo”, de colocación de amiguetes lo tildarían algunos, sino por mantener un criterio único de España en la oportunidad, relevancia y urgencia para dilucidar la prioridad de los proyectos, evitando que esa tan necesaria ayuda humanitaria sea utilizada con fines partidistas según la administración que lo decida según su particular agenda política y social. No es más solidario quien más lo proclama y más gasta, sino quien lo hace de forma más eficaz para el necesitado, excluyendo la financiación a gobiernos o grupos afines extranjeros, muchos de ellos con un déficit democrático evidente, para el que lo quiera ver.

Parte de esa ayuda se destina a fanfarrias y promoción de grupos que sólo representan, en el mejor de los casos, a una de las opciones políticas presentes en zonas en conflicto. Dos casos, por su reiteración partidista, destacan en el Cabildo de Gran Canaria. Uno es la ayuda al pueblo saharaui, como la denominan para apoyar en realidad al Frente Polisario. Saharaui es toda persona nacida o que vive de forma permanente en el Sahara, mientras que el Frente Polisario es una de las tantas opciones políticas que actúan en el territorio, no sólo en las arenas argelinas de Tinduf. Mucho se ha hablado, se ha sufrido y se sufre con ese conflicto, como bien pueden atestiguar también las víctimas, acalladas, asociadas en ACAVITE.

Otra solidaridad muy del gusto de los actuales rectores cabildicios, siempre con dinero público, es la que se manifiesta con esa amalgama de zonas, intereses y luchas intestinas que se llama incorrectamente Palestina. Cuando se destinan fondos a la solidaridad con ese pueblo, ¿se piensa en la Gaza de Hamas, en la Cisjordania de Fatah o en el Líbano de Hezbulláh? Son bandas armadas, declaradas terroristas por la UE, matándose entre sí por no reconocerse mutuamente la legalidad y la legitimidad para representar al pueblo palestino.

Por poner un caso de grave conflicto interno, que ya está reclamando la ayuda humanitaria en la Franja de Gaza, está la negativa de Mahmud Abbás, presidente de la AP en Ramallah, de pagar la factura por medicamentos y luz en Gaza (sólo tres horas diarias de electricidad), como modo de presionarles a que lo reconozcan como presidente único. Como muy atinadamente comenta Evelyn Gordon en comentarymagazine.com, “Si les preguntan a los palestinos tanto de Gaza como de la Margen Oriental quién es responsable de sus sufrimientos, la mayoría, probablemente, dirá que es Israel. ¿Pero qué dirían si estuvieran seguros en el extranjero sin necesidad de seguir temiendo a sus gobiernos? Esa no es una pregunta que reporteros, diplomáticos u ONG se molestan usualmente en formular. Ahora tenemos una respuesta para ello, al menos con respecto a los palestinos que huyeron de Gaza. Huyeron no por algo que hizo Israel, sino por las persecuciones del gobierno de Hamas”.

El Cabildo de Gran Canaria ¿se ha preocupado en saber a quien y a qué gobierno está realmente “ayudando”?, porque es de sobra conocido que la solidaridad no es para con el pueblo que sufre y que sus dirigentes prefieren usar el cemento en túneles que en viviendas.

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