Un “mini incendio” en Telde destapa las carencias del Consorcio de Emergencias de Gran Canaria

Más de una hora tardaron los bomberos en llegar al lugar. El fuego desatado en un solar urbano en pleno centro de Telde alarmó a los vecinos y puso en evidencia el desmantelamiento encubierto que está teniendo lugar en el Consorcio de Emergencias de Gran Canaria. Por suerte, ninguna vida corrió peligro. Al menos en esta ocasión.

Susto mayúsculo en una anodina tarde de sábado estival para los vecinos de San Gregorio, en Telde. Algunos se despertaron de la siesta con un fuerte olor a humo y la presencia de numerosas partículas de hollín en el aire, fruto del pequeño incendio desatado, probablemente provocado, en un solar urbano de la confluencia entre las calles Luis González Pérez y Luján Pérez, junto al mastodóntico e inacabado “Palacio de la Cultura”.

Lo llamativo del caso, al margen del sustillo para la vecindad, fue que este pequeño fuego ha servido para poner de manifiesto las graves carencias que sufre el Consorcio de Emergencias de Gran Canaria, del que depende la extinción de fuegos en toda la isla menos en aquellos municipios que cuentan con parque propio.

Una hora, nada menos, tardaron los efectivos en llegar al lugar y sofocar la pequeña fogalera. Una hora en la que, de haber peligro de vidas humanas, tal vez ahora estaríamos lamentando una tragedia. Pero la culpa, al parecer, no es de los bomberos.

Según ha podido saber TELDEALDIA, los bomberos que acudieron a este servicio venían del parque de Arinaga, ya que los de Telde, a escasos cinco minutos, no estaban en condiciones de salir, pues sus equipos técnicos y material de protección no habían pasado las revisiones y mantenimientos obligatorios para trabajar con seguridad. A esto hay que sumar el conflicto laboral latente desde hace ya demasiado tiempo, y la negativa de los trabajadores a realizar horas extras, pues entienden que va en contra de su propia seguridad.

En todo caso, los ciudadanos de Telde han tenido hoy una prueba irrefutable de que el Consorcio de Emergencias de Gran Canaria es ahora mismo un barco a la deriva, no por la cualificación y el grado de compromiso de su personal, que está fuera de toda duda, sino por encontrarse carente de una dirección cualificada. Al tiempo, los responsables políticos de este ente vital para la seguridad física de todos los habitantes de Gran Canaria, parecen hacer la vista gorda a sus responsabilidades, dejando casi a su suerte a cientos de miles de ciudadanos.

Nos preguntamos, desde estas líneas, y haciendo nuestro el clamor ciudadano sentido hoy en Telde, si el señor Antonio Morales, presidente del Cabildo de Gran Canaria, encontrará tiempo para ponerse a gestionar con la diligencia debida aquellos problemas para los que se ha presentado a un cargo, el de presidente del Cabildo, que a todas luces le viene grande, a la vista de los resultados de su gestión.

Nos queda la esperanza de no tener que lamentar una desgracia personal.

 

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